lunes, 29 de diciembre de 2014

Esto no puede seguir así y ya voy perdiendo los animos...




En enero del 2014, retomé la dieta que había abandonado. Son ya varios años desde que conseguí gracias a la dieta Dukan, perder muchos kilos. Los kilos los perdí, pero lo hábitos alimentarios no, por lo que volví, en tres años (si no recuerdo mal) a recuperar el peso, y ahora, un peso todavía superior.
No es que la dieta Dukan no funcione, el que no funciona soy yo... No hago absolutamente nada de ejercicio, me paso el día sentado, y los excesos se suceden... aperitivos hipercalóricos... meriendas innecesarias... cenas copiosas... demasiados restaurantes de "comida basura"... ansiedad... y un largo etcétera.
El resultado de todo esto: 120 Kg., pero esto no es lo peor, lo peor para mi es que este peso inhiben las herramientas necesarias para bajar de peso: me paso el día cansadísimo, y cualquier ejercicio realizado, por pequeño que sea, me agota; mis muslos comienzan a rozarse, por lo que una caminata, superior a 40 minutos, provocan rozaduras que evitan una continuidad, ya que necesito un día de "descanso" para que las rozaduras no vayan a más. Y el diario, es un continuo bombardeo que minan mi autoestima: ver como la ropa se va quedando pequeña; a la hora de comprar ropa, ver que no hay tallas para mi y que las letras "X" se van acumulando delante de la letra "L" (mi último abrigo una 3XL); el hecho de ver a gente que hace mucho que no ves y que todos repiten, de una u otra forma, lo mismo: "¡Cómo te estás poniendo!", "¡Estás tremendo!", "¡Hay que cuidarse un poquito!", etc...
La suma de todos estos ingredientes, ayuda a la ansiedad que intento silenciar inconscientemente de una única forma: la comida.
Esta tendencia tiene que cambiar, la verdad, no sé como. Quiero pensar que si una vez fui capaz de adelgazar, debería poder volver a hacerlo. En su día, cuando lo logré, la verdad, es que se dieron condiciones idílicas, comía en casa solo, cenaba en casa de mis suegros, no cocinaba para otros, no tuve compromisos sociales, etc... Pero se que eso no va a volver por lo que el plan que tengo que preparar se ha de adaptara mi vida cotidiana.
Lo que más me apena de todo esto, es ver la cantidad de personas que lo están pasando mal en el mundo y yo preocupado por este tema, para mi es lamentable sufrir uno de los males del primer mundo, y sobretodo ver la falta de voluntad que tengo en este aspecto... intentaré llevarlo con humildad y poco a poco intentar dar solución al problema.
Y os contaré como iré diseñando mi plan y como lo iré llevando.

domingo, 26 de enero de 2014

Coaching para adelgazar...

Acabo de retomar mi dieta, con récord en mi peso, 600 grs más que cuando empecé la dieta en 2011, y este hecho me ha espoleado para que retome la dieta. Navegando por la red en busca de motivación y material encontré este vídeo que recomiendo.



Espero que os guste

domingo, 3 de junio de 2012

Vuelvo a casa...


En primer lugar quería pedir disculpas a todos los lectores de mi blog: durante un tiempo estuve escribiendo, desahogando mis frustraciones y contando todos mis problemas y avatares con la dieta; y un día, de buenas a primeras, dejo de escribir. La sensación que tengo es de haber utilizado a la gente para un fin, mi fin: adelgazar, para luego, cuando consigo resultados, de la noche a la mañana, dejáis de saber de mi. Mil disculpas por ello.
Creo que hoy hace un año exacto que comencé la dieta Dukan, y mi lectura de ello es que es una dieta estupenda, con resultados extraordinario; siempre que no hagáis lo que yo: abandonarla.
Todo fue muy despacito. Primero la dejé por un motivo estresante, y es verdad, una mudanza a finales de octubre, sin beber alcohol y haciendo algo de deporte, parecía que lo tenía controlado, pero antes de entrar en las Navidades, ya me había metido unos kilos "pa el cinto". Después vinieron las navidades. Allí me metí otros kilos, las situaciones estresantes, lejos de alejarse, aumentaron: dejé la carrera, inicié una actividad empresarial..... poco a poco, la dieta fue cayendo en el olvido de la misma forma que el anillo único forjado por Sauron, antes de ser encontrado por casualidad por Golum... 
Y así, después de Navidades que salí con algo más de 94 kilos, comida tras comida, cerveza tras cerveza,  croissant tras croissant y palmera tras palmera, me subo a la báscula hoy 3 de junio y vuelvo a ver tres cifras: nada menos que ¡¡103 kilos!!.
Y me encuentro en un punto que no sé qué hacer. Ya se que me sigue quedando "crédito". Peso 11 kilos menos que el año pasado. Pero siento que por falta de cuidado he hecho el tonto, y he podido perder una oportunidad estupenda para mantenerme entorno a los noventa (no digo ya el mantenerme en el peso que me fijé de 85 kg.). En caulquier caso, lo primero que siento es miedo. El año pasado tenía bastante estabilidad psicológia: laboralmente estaba bien, me encontraba tranquilo, me pasaba caso todo el día planeando lo que iba a comer, lo que iba a cenar, cuándo iba a caminar... ahora, todo eso ha cambiado. Salgo a las 8 de la mañana de casa, acudo a mi trabajo, llego con la hora pegada a comer; como cualquier cosa y rápido para continuar con la empresa que he creado, que además es una actividad estresante, y llego a mi casa a las 9, sin tiempo para pensar qué cenar, qué comer al día siguiente.... con lo que hasta ahora, me sentaba a cenar con dos objetivos: calmar mi ansiedad, y terminar con una barra de fuet, sin olvidar que, ahora que comienza el calor, la cerveza refresca bastante.... Por esto me da miedo, la situación es totalmente distinta a la del año pasado. Pero no me puedo dejar, tengo que volver a luchar, si hace falta recomenzar una y otra vez para no dejarme "engullir" por la obesidad.
Como digo, no sé qué hacer, si retomar la dieta Duka u optar por otras dieta más saludables, en cualquier caso, cualquier cosa distinta a seguir como hasta ahora. Ya vuelvo a escuchar ese "¡Has vuelto a engordar!" y qué casualidad, de la boca de los que nunca dijeron "¡Has adelgazado!". 
Tengo que decir que los piensen "la dieta Dukan hace rebote" tengo que decir que no hay más culpable que yo en haber cogido este peso (de 88 que llegué a pesar a 103). Uno no puede dejar la dieta como lo hice yo, sin hacer etapa de consolidación, sin hacer día de proteínas puras, volviendo a usar el ascensor, retomando el hábito del aperitivo (cerveza y picoteo) y en definitiva el retomar el hábito de comer, a cualquier hora y cualquier cosa, pero hoy recomienzo, y mientras decido qué hacer, de momento hoy he comido sólo proteínas.
Sé que estas líneas decepcionarán a más de uno, que se habían hecho de mi una imagen de dieta-man, pero quiero retomar el camino y os vuelvo a pedir vuestra ayuda virtual que hizo que el año pasado obtuviera el éxito, ya sé que no lo merezco, pero volveré a escribir con la intención de que también pueda ayudar a alguna persona con mi experiencia.
Mi primer castigo: postear la foto de mi panza.

lunes, 2 de enero de 2012

Año nuevo, entrada nueva.

Hola a todos. Hace mucho tiempo que no escribo, mas o menos desde que abandoné la dieta, pero vuelvo a escribir porque la retomo. Han sido varias situaciones estresantes las que han hecho que me olvidase de mi "tratamiento" volviendo al estilo de vida anterior. Pero me gustaría renovar mi decisión de convertirme y permanecer en una persona saludable.
Por lo que he observado han sido dos etapas: a partir de octubre que comencé con la mudanza, empecé a comer de todo, pero con cautela, subiendo a la báscula de vez en cuando y haciendo deporte regularmente. Y la verdad es que no me fue mal del todo, cogí algo de peso pero me mantenía. Pero luego llegó la segunda etapa: Diciembre. Comenzaron los dulces. Al principio, uno después de comer, pero después fui "subiendo la dosis" hasta olvidarme de la existencia de ese aparato que tengo en el baño....
Pero ha llegado el año nuevo y, dentro de lo malo, un mes de descontrol tampoco es tan malo, no se lo que habré cogido, pero imagino que los 2 ó 3 kilos en diciembre no me los quita nadie, más los otros tres que subí al dejar la dieta... hacen una suma de unos ¡¡6 kilazos!!, que dentro de lo que ya había bajado este verano, me dan cierto margen, pero me muestra que no debo bajar la guardia nunca.
Retomo el objetivo de 85 kilos y con el ánimo de que en un par de meses comienza el buen tiempo para hacer deporte al aire libre.
Así que esta tarde, una de Mercadona a por queso batido y salvado de avena.... ¡¡Bienvenido Dukan!!

martes, 8 de noviembre de 2011

¡¡Menos mal que adelgacé en verano!!



Cada vez veo más clara mi teoría de que para adelgazar hay que buscar su momento. Cada persona es un mundo, obviamente, pero creo que muchos de los que tenemos sobrepeso lo tenemos por ansiedad, por lo que para adelgazar es imprescindible, por una parte no tener factores estresantes, trabajo, estudios, problemas, etc, y por otro hay que desviar esa ansiedad en otra actividad (la única que se me ocurre es el deporte, bueno, se me ocurre otra, pero a mi me da más hambre).
Esta afirmación la hago porque los últimos diez días han sido muy estresantes para mí, y he pasado de ser todo un "superman" a lo que a la dieta se refiere, a ser un títere a merced de dulces, pizzas y demás porquerías que prefiero omitir. Y es que las mudanzas son lo peor, pasas de tener un pisito, todo ordenado (más o menos) a tener un caos, de no saber donde está nada, y además cansado y malhumorado, por eso mismo, porque ves que te estás pasando con la comida, que deberías al menos hacer deporte, pero no sabes ni siquiera donde está la ropa deportiva, y peor aún, tienes un dolor de "lomo" por la estantería que has montado esa mañana que cualquiera se poner a correr, y sin contar que lo que deberías estar haciendo es estudiar, porque la "sombra de los exámenes" se va acercando poco a poco. Toda esa amalgama de situaciones te hace tener más ansiedad por lo que dices "¡a la mierda!" y te ves llamando al Pizza Bum de turno pidiendo una familiar la mitad de salmón y la otra de bacon con cebolla (esto es totalmente verídico), pero luego es peor, a esa ansiedad que parece que has calmado, se suma luego una sensación de culpabilidad, que tu estómago lleno te recuerda a cada instante. Pero en mi caso no termina todo ahí, sino que rememoré (que parecía que se me había olvidado) que las comidas copiosas, además de engordar te aletarga, te suman en la inactividad; por lo que después de tener el estómago lleno de pizza a las 11 de la noche, te convierte en un ser inútil cuyo único destino válido es la cama, ya olvídate de estudiar o de ver la tele, nada de eso, sino que vas derecho a la cama (no sin tropezarte con alguna de las cajas que todavía se amontonan en el pasillo y que te dan ganas de patear) como un cerdo se dirige al matadero, siendo tu único pensamiento "mañana será otro día".
Así se resumen mis últimos diez días. Pero menos mal que ayer (después de un fin de semana fecundo a lo que al orden de la casa se refiere) me levanté con ánimos renovados y pensé "esto hay que pararlo", "estoy a tiempo"... y así fue, me subí a la báscula, la miré fijamente a los ojos (bueno, al marcador digital que pone 0.0) y di el paso...: 91.5 Kg. Ufff! Respiré no era para tanto, esto tiene fácil solución por lo que esto me animo a empezar con mi desayuno habitual de dieta, luego mi almuerzo, comida, etc. Primer día hecho, que no es poco, y hoy por la mañana, medio kilo menos, 91 kilos que animan a seguir y a ver que no hay que bajar la guardia nunca. Que gracias a Dios, este verano ha sido muy fructífero, pero si esto me hubiera pasado después de perder 6 kilos, hubiera mandado al traste la dieta entera.
Vuelvo a agradeceros el seguir ahí y escuchar mis lamentos. Necesitaba escribir ya que, como sabéis, para mi este blog es una terapia estupenda, y como sabéis le tenía (os tenía) un poco abandonados. Intentaré que no pase tanto tiempo en actualizar el blog.

lunes, 3 de octubre de 2011

Cambio de estrategia. La vida es así.

Como todo en esta vida, nada es tan ideal como uno se lo puede plantear a priori. Unas veces planeas cosas cuando estás enérgico o eufórico, pero cuando llega la realidad te das cuenta que no habías contado con el factor "cansancio" que te muestra que no eres omnipotente, y eso es lo que me ha ocurrido. Trabajo, deberes de padre, de marido, de estudiante, dieta-man, deportista.... Todo no se puede. Es el momento de respirar hondo, y con humildad, priorizar. Y tal vez cambiar la prioridad de las cosas en pos de otros bienes mayores y que no concuerdan exactamente con las preferencias personales. Me refiero concretamente a que he tenido que aplazar el deporte exclusivamente para el fin de semana, puesto que no me ha parecido bien llegar de las clases y decirle a mi mujer que me voy a hacer deporte a las tantas de la noche después de estar ella toda la tarde con el niño. Y no es que me haya dicho nada, es a mi al que no le parece bien. Así que tenido que negar mi gusto porsonal para que estar más tiempo con mi familia.
Hay que ser flexibles, nuestra vida, y sobretodo nuestras aficiones, deben adaptarse a nuestro estado personal. No tendría mucho sentido, no ver a mi mujer por hacer deporte. Si hay que sacrificar este, se sacrifica, aunque nos cueste. No digo con esto que estar con mi mujer sea un sacrificio, ni mucho menos, solo que a veces no obsesionamos con ciertas cosas (sobretodo lo que tiene que ver con nuestro cuerpo) y perdemos de vista miras mucho más importantes, como puedan ser las relaciones personales, o de pareja. En mi caso, en el tema de estudio, lo hablamos juntos, y llegamos al acuerdo de que era un SACRIFICIO DE AMBOS que íbamos a asumir, también con miras a un beneficio mayor. Porque no solo me sacrificio yo por el hecho de estudiar, sino que se sacrifica ella, puesto que la estoy "condenando" a estar ella sola todas las tardes con el niño, pudiendo estar, como antes, mucho más libre, para hacer ella alguna actividad.... bueno, me estoy enrollando.... solo quería decir que por lo que he comentado, voy a bajar el nivel deportivo relegándolo solo al fin de semana. Pero creo que es una muy buena decisión.

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿De dieta en invierno?



Hola a todos de nuevo, y disculpad que no haya actualizado el blog desde hace tiempo, pero han comenzado mis quehaceres diarios, y dispongo de muy poco tiempo; así que ahora que tengo un ratillo me pongo manos a la obra.
Hasta que mi hijo no comience el comedor en octubre estoy todavía más apurado de tiempo. Le llevo al colegio, voy a trabajar, le recojo del colegio, preparo la comida, como "como un pavo", le doy el "testigo" a mi mujer y voy zumbando a la universidad... hasta que termino. No quiero decir con esto que sea un "superhombre", creo que muchos como yo tienen ese ritmo o parecido, pero lo que quiero que veáis es el contraste con el ritmo del verano, donde tenía mucho mas tiempo para hacer cosas, y lo más importante, tenía la mente más despejada para ocuparla en otra cosa, como adelgazar.
He leído muchas veces que la gente prefiere adelgazar en invierno, porque dicen que en verano se sale más, se toman más helados y más cervezas, y que en invierno, al estar más en casa, es más fácil adelgazar. Yo estoy totalmente en desacuerdo. Adelgazar requiere de una preparación mental y un sosiego de vida que creo que en invierno no se logra. Una vez entrado el mes de septiembre el ritmo de vida es más acelerado y la mente está más concentrada en otros temas que en adelgazar. En mi caso ya lo estoy notando, ya me ha ocurrido que he llegado a casa para preparar la comida y ni me había planteado qué iba a comer, pero como el tiempo es escaso, ya no puedo ir al supermercado a comprar, por lo que tengo que preparar cualquier cosa. A diferencia del verano, que salía tranquilamente de trabajar, y como no tenía prisa, me iba al supermercado a ver qué me apetecía, pero ahora, bastante tengo con pensar qué hace de comida para mi mujer e hijo, como para ponerme a pensar qué comer yo; reconozco que es un problema de planificación al que me tendré que ir acostumbrando, pero ahora surgen muchos más imprevistos que hay que ir capeando.
Por lo que hoy, he decidido poner una raya a mi dieta. Por fin he bajado de los 90 Kilos, y eso hacen ya unos 25 kilos perdido, todo ello desde el 4 de junio: ¡Toda una hazaña! Pero ahora viene lo difícil. El seguir bajando hasta los 85 kilos que me planteé como objetivo pero de una forma "algo más saludable", ya se que muchos me criticaréis por esto, por desviarme de la Dieta Dukan, pero son ya casi 4 meses sometiendo al cuerpo a un régimen estricto, privándole de vitaminas, fibra, hidratos.... y ese bagaje ya lo estoy notando: a nivel mental, a nivel intestinal, etc. Así que he decidido cambiar la dieta y hacer un experimento, a la espera del veredicto de la báscula. Este experimento se basa en que en el desayuno tomaré un zumo de naranja recién exprimido, pan con aceite  de oliva virgen extra y un café con leche. Quiero que desde por la mañana beneficiarme de la fructosa y las vitaminas que me pueda aportar la naranja, los antioxidantes de un buen aceite (y recalco lo de "buen aceite") y los hidratos de carbono de una rebanada de pan. Por lo que prescindiré del salvado de avena, cuya eficacia he dudado durante toda la dieta y sigo dudando. A mediodía tomaré algún lácteo descremado (como en Dukan) y para comer, siempre tomaré verdura con proteína (las verduras en puré, o hervidas con agua y sal; y de proteínas, pescados o carnes a la plancha) por la tarde también tomaré algún lácteo o fiambre de pavo; y de cena, cosas ligeras, a ser posible ricas en proteínas (tortilla francesa, algo de pescado, ensalada con atún y huevo duro.....) Como veis, tomaré hidratos solo en el desayuno, verduras a diario iniciando ya lo que es una dieta equilibrada. Tal vez los días que haga deporte (porque me he propuesto salir a correr tres días a la semana) me permitiré el lujo de tomar algo más de hidratos en forma de arroz o cereales integrales, pero eso lo iré viendo más adelante.



Como he indicado más arriba hoy es un día especial, me gustaría que fuera un nuevo amanecer donde con un cuerpo nuevo comience a adquirir hábitos saludables de por vida. Frutas, verduras, carnes, y productos de calidad sean lo más habitual en mi dieta; además de deporte de forma habitual. Ya os iré poniendo al día de cómo me va en este nuevo estado.
Por el momento ya soy capaz de correr 45 minutos seguidos, todo un logro. Así que me he fijado, en las próximas semanas correr dos días media hora y uno (en fin de semana) 45 minutos... para que poco a poco llegue a mi reto de correr 45 minutos, tres días en semana.