martes, 8 de noviembre de 2011

¡¡Menos mal que adelgacé en verano!!



Cada vez veo más clara mi teoría de que para adelgazar hay que buscar su momento. Cada persona es un mundo, obviamente, pero creo que muchos de los que tenemos sobrepeso lo tenemos por ansiedad, por lo que para adelgazar es imprescindible, por una parte no tener factores estresantes, trabajo, estudios, problemas, etc, y por otro hay que desviar esa ansiedad en otra actividad (la única que se me ocurre es el deporte, bueno, se me ocurre otra, pero a mi me da más hambre).
Esta afirmación la hago porque los últimos diez días han sido muy estresantes para mí, y he pasado de ser todo un "superman" a lo que a la dieta se refiere, a ser un títere a merced de dulces, pizzas y demás porquerías que prefiero omitir. Y es que las mudanzas son lo peor, pasas de tener un pisito, todo ordenado (más o menos) a tener un caos, de no saber donde está nada, y además cansado y malhumorado, por eso mismo, porque ves que te estás pasando con la comida, que deberías al menos hacer deporte, pero no sabes ni siquiera donde está la ropa deportiva, y peor aún, tienes un dolor de "lomo" por la estantería que has montado esa mañana que cualquiera se poner a correr, y sin contar que lo que deberías estar haciendo es estudiar, porque la "sombra de los exámenes" se va acercando poco a poco. Toda esa amalgama de situaciones te hace tener más ansiedad por lo que dices "¡a la mierda!" y te ves llamando al Pizza Bum de turno pidiendo una familiar la mitad de salmón y la otra de bacon con cebolla (esto es totalmente verídico), pero luego es peor, a esa ansiedad que parece que has calmado, se suma luego una sensación de culpabilidad, que tu estómago lleno te recuerda a cada instante. Pero en mi caso no termina todo ahí, sino que rememoré (que parecía que se me había olvidado) que las comidas copiosas, además de engordar te aletarga, te suman en la inactividad; por lo que después de tener el estómago lleno de pizza a las 11 de la noche, te convierte en un ser inútil cuyo único destino válido es la cama, ya olvídate de estudiar o de ver la tele, nada de eso, sino que vas derecho a la cama (no sin tropezarte con alguna de las cajas que todavía se amontonan en el pasillo y que te dan ganas de patear) como un cerdo se dirige al matadero, siendo tu único pensamiento "mañana será otro día".
Así se resumen mis últimos diez días. Pero menos mal que ayer (después de un fin de semana fecundo a lo que al orden de la casa se refiere) me levanté con ánimos renovados y pensé "esto hay que pararlo", "estoy a tiempo"... y así fue, me subí a la báscula, la miré fijamente a los ojos (bueno, al marcador digital que pone 0.0) y di el paso...: 91.5 Kg. Ufff! Respiré no era para tanto, esto tiene fácil solución por lo que esto me animo a empezar con mi desayuno habitual de dieta, luego mi almuerzo, comida, etc. Primer día hecho, que no es poco, y hoy por la mañana, medio kilo menos, 91 kilos que animan a seguir y a ver que no hay que bajar la guardia nunca. Que gracias a Dios, este verano ha sido muy fructífero, pero si esto me hubiera pasado después de perder 6 kilos, hubiera mandado al traste la dieta entera.
Vuelvo a agradeceros el seguir ahí y escuchar mis lamentos. Necesitaba escribir ya que, como sabéis, para mi este blog es una terapia estupenda, y como sabéis le tenía (os tenía) un poco abandonados. Intentaré que no pase tanto tiempo en actualizar el blog.

lunes, 3 de octubre de 2011

Cambio de estrategia. La vida es así.

Como todo en esta vida, nada es tan ideal como uno se lo puede plantear a priori. Unas veces planeas cosas cuando estás enérgico o eufórico, pero cuando llega la realidad te das cuenta que no habías contado con el factor "cansancio" que te muestra que no eres omnipotente, y eso es lo que me ha ocurrido. Trabajo, deberes de padre, de marido, de estudiante, dieta-man, deportista.... Todo no se puede. Es el momento de respirar hondo, y con humildad, priorizar. Y tal vez cambiar la prioridad de las cosas en pos de otros bienes mayores y que no concuerdan exactamente con las preferencias personales. Me refiero concretamente a que he tenido que aplazar el deporte exclusivamente para el fin de semana, puesto que no me ha parecido bien llegar de las clases y decirle a mi mujer que me voy a hacer deporte a las tantas de la noche después de estar ella toda la tarde con el niño. Y no es que me haya dicho nada, es a mi al que no le parece bien. Así que tenido que negar mi gusto porsonal para que estar más tiempo con mi familia.
Hay que ser flexibles, nuestra vida, y sobretodo nuestras aficiones, deben adaptarse a nuestro estado personal. No tendría mucho sentido, no ver a mi mujer por hacer deporte. Si hay que sacrificar este, se sacrifica, aunque nos cueste. No digo con esto que estar con mi mujer sea un sacrificio, ni mucho menos, solo que a veces no obsesionamos con ciertas cosas (sobretodo lo que tiene que ver con nuestro cuerpo) y perdemos de vista miras mucho más importantes, como puedan ser las relaciones personales, o de pareja. En mi caso, en el tema de estudio, lo hablamos juntos, y llegamos al acuerdo de que era un SACRIFICIO DE AMBOS que íbamos a asumir, también con miras a un beneficio mayor. Porque no solo me sacrificio yo por el hecho de estudiar, sino que se sacrifica ella, puesto que la estoy "condenando" a estar ella sola todas las tardes con el niño, pudiendo estar, como antes, mucho más libre, para hacer ella alguna actividad.... bueno, me estoy enrollando.... solo quería decir que por lo que he comentado, voy a bajar el nivel deportivo relegándolo solo al fin de semana. Pero creo que es una muy buena decisión.

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿De dieta en invierno?



Hola a todos de nuevo, y disculpad que no haya actualizado el blog desde hace tiempo, pero han comenzado mis quehaceres diarios, y dispongo de muy poco tiempo; así que ahora que tengo un ratillo me pongo manos a la obra.
Hasta que mi hijo no comience el comedor en octubre estoy todavía más apurado de tiempo. Le llevo al colegio, voy a trabajar, le recojo del colegio, preparo la comida, como "como un pavo", le doy el "testigo" a mi mujer y voy zumbando a la universidad... hasta que termino. No quiero decir con esto que sea un "superhombre", creo que muchos como yo tienen ese ritmo o parecido, pero lo que quiero que veáis es el contraste con el ritmo del verano, donde tenía mucho mas tiempo para hacer cosas, y lo más importante, tenía la mente más despejada para ocuparla en otra cosa, como adelgazar.
He leído muchas veces que la gente prefiere adelgazar en invierno, porque dicen que en verano se sale más, se toman más helados y más cervezas, y que en invierno, al estar más en casa, es más fácil adelgazar. Yo estoy totalmente en desacuerdo. Adelgazar requiere de una preparación mental y un sosiego de vida que creo que en invierno no se logra. Una vez entrado el mes de septiembre el ritmo de vida es más acelerado y la mente está más concentrada en otros temas que en adelgazar. En mi caso ya lo estoy notando, ya me ha ocurrido que he llegado a casa para preparar la comida y ni me había planteado qué iba a comer, pero como el tiempo es escaso, ya no puedo ir al supermercado a comprar, por lo que tengo que preparar cualquier cosa. A diferencia del verano, que salía tranquilamente de trabajar, y como no tenía prisa, me iba al supermercado a ver qué me apetecía, pero ahora, bastante tengo con pensar qué hace de comida para mi mujer e hijo, como para ponerme a pensar qué comer yo; reconozco que es un problema de planificación al que me tendré que ir acostumbrando, pero ahora surgen muchos más imprevistos que hay que ir capeando.
Por lo que hoy, he decidido poner una raya a mi dieta. Por fin he bajado de los 90 Kilos, y eso hacen ya unos 25 kilos perdido, todo ello desde el 4 de junio: ¡Toda una hazaña! Pero ahora viene lo difícil. El seguir bajando hasta los 85 kilos que me planteé como objetivo pero de una forma "algo más saludable", ya se que muchos me criticaréis por esto, por desviarme de la Dieta Dukan, pero son ya casi 4 meses sometiendo al cuerpo a un régimen estricto, privándole de vitaminas, fibra, hidratos.... y ese bagaje ya lo estoy notando: a nivel mental, a nivel intestinal, etc. Así que he decidido cambiar la dieta y hacer un experimento, a la espera del veredicto de la báscula. Este experimento se basa en que en el desayuno tomaré un zumo de naranja recién exprimido, pan con aceite  de oliva virgen extra y un café con leche. Quiero que desde por la mañana beneficiarme de la fructosa y las vitaminas que me pueda aportar la naranja, los antioxidantes de un buen aceite (y recalco lo de "buen aceite") y los hidratos de carbono de una rebanada de pan. Por lo que prescindiré del salvado de avena, cuya eficacia he dudado durante toda la dieta y sigo dudando. A mediodía tomaré algún lácteo descremado (como en Dukan) y para comer, siempre tomaré verdura con proteína (las verduras en puré, o hervidas con agua y sal; y de proteínas, pescados o carnes a la plancha) por la tarde también tomaré algún lácteo o fiambre de pavo; y de cena, cosas ligeras, a ser posible ricas en proteínas (tortilla francesa, algo de pescado, ensalada con atún y huevo duro.....) Como veis, tomaré hidratos solo en el desayuno, verduras a diario iniciando ya lo que es una dieta equilibrada. Tal vez los días que haga deporte (porque me he propuesto salir a correr tres días a la semana) me permitiré el lujo de tomar algo más de hidratos en forma de arroz o cereales integrales, pero eso lo iré viendo más adelante.



Como he indicado más arriba hoy es un día especial, me gustaría que fuera un nuevo amanecer donde con un cuerpo nuevo comience a adquirir hábitos saludables de por vida. Frutas, verduras, carnes, y productos de calidad sean lo más habitual en mi dieta; además de deporte de forma habitual. Ya os iré poniendo al día de cómo me va en este nuevo estado.
Por el momento ya soy capaz de correr 45 minutos seguidos, todo un logro. Así que me he fijado, en las próximas semanas correr dos días media hora y uno (en fin de semana) 45 minutos... para que poco a poco llegue a mi reto de correr 45 minutos, tres días en semana.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Ysi, un invitado especial llamado inseguridad.

Hoy domingo me he dedicado gran parte del día a vaciar los armarios de ropa cuyas tallas comienzan por "X", ya no podía esperar más tiempo, puesto que la necesidad de ir comprando ropa nueva hacía parecer ya a mi armario un auténtico muestrario, así que una a una, camisetas, camisas (ya había hecho una pequeña criba), y pantalones han sido probados con la ilusa intención de que tal vez pudieran ir a para al montón de "buenos". Pero no, ropa totalmente nueva, con apenas tres puestas han terminado en el montón de "malos". Al adelgazar tan rápido, hay ropa que me la compré, como aquél que dice, ayer mismo, y cuyo acto de desprenderme de ella, me ha costado bastante.

Y ha aparecido el pequeño diablillo de Ysi. Me refiero a la pregunta de ¿"Y si" vuelvo a engordar?", una pregunta que intenta minar mi recia y responsable decisión de un adelgazamiento definitivo. Porque al reglar la ropa (a la parroquia) parece que estoy dando el comodín de la manga, "eso" que me dejo guardado de "si vuelvo a engordar, tampoco pasa nada... tengo ropa" y es que además, al sumar mentalmente el dinero de todas las prendas, me asaltaba, no sin miedo, la idea de "como vuelva a engordar, es para matarme". Y la razón es, como dice el título, la INSEGURIDAD, que además te trae a la mente, no solo el problema de la ropa, sino el de los demás: los comentarios de la gente que te está viendo tu logro, tu éxito, y nuevamente te ve caer... yo lo veo como un drama, por eso veo que todo este cambio, también lleva una gran responsabilidad; en primer lugar por uno mismo, por salud, y en en segundo, por los demás. El verme nuevamente con "ciento y pico kilos" sería algo que heriría de nuevo mi autoestima. Imagino otra vez los comentarios de la gente: "¡con lo bien que te habías quedado!". Pero como todo en la vida, la responsabilidad, aunque de miedo, hay que afrontarla "como un hombre". El dar todas esas bolsas de ropa, que la verdad, me ha costado bastante, es un paso firme hacia una vida con un nuevo peso. Es como un signo, aun acto psicológicamente muy certero.



Ahora mi armario se ha quedado prácticamente desnudo.... menos mal que hoy también ha aparecido en una caja guardada un rinconcito de la casa de mis suegros, ropa de mi talla actual, aunque me de vergüenza decirlo, hay camisas de hace 10 años, pero que pienso aprovechar hasta que me estabilice en mi peso deseado. Me ha dado un alegrón; ¡Hasta una camisa Ralf Lauren!. 
Lo único que he dejado son dos pantalones vaqueros, que me compré hace dos meses y que son de marca, para llevarlos a la modista por si se pudieran arreglar y los trajes que tenía. Que también, cuando llegue a mi peso llevaré al sastre por si tuvieran algún "apaño" antes de darlos.
Diré también que la ropa que me he comprado estos días (porque me he quedado sin nada que ponerme) ha sido lo más barata que he encontrado: dos pantalones de 9 € de la tienda de oportunidades de El Corte Inglés y una camisa del Factory de Cortefiel también por 9 €. Pero han sido gangas que he encontrado (de hecho no es que me gusten del todo), porque toda la ropa que compre ahora, cuando pierda los 7 kilos que me quedan, me van a estar grades nuevamente, por lo que cuanto menos me gaste, mejor.
No quiero desviarme del tema. Solo quería decir que hoy parece que me ha dado un poco de vértigo al deshacerme definitivamente de mis tallas "X" pero creo que es un paso muy importante y definitivo hacia el mantenimiento, ya de por vida, de mis 85 kilazos.
Un saludo a todos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Otro documental interesante sobre adelgazamiento.

Nuevas tentaciones



Hace tiempo, cuando rondaba los 100 kg., publiqué una entrada titulada "La tentación del éxito a medias" y es que ahora me está volviendo a rondar la idea. Por una parte porque parece (como he leído en algún sitio) que le he "perdido el respeto" a la dieta: primero por las vacaciones, que tuve que comer lo que pude adaptado a la dieta, y entre otras cosas, las dos ultimas mañanas, a falta de salvado de avena, desayuné directamente avena con leche (eso sí en muy poca cantidad); despúes la fritura de pescado, que estaba buenísima, pero me la comí con un cargo de conciencia... y también porque el martes, al día siguiente de volver de las vacaciones, estuve mal de la tripa, y ese día solo comí yogures naturales y manzanas. Sí manzanas, fruta fresca, que también me supieron a gloria, y encima, la báscula me ha ido "recompensando" con un descenso en el peso, por lo que todos esos poquitos, me están haciendo pensar "¡Bah! ¡Esto está chupao!" los 7 kilitos que me quedan los pierdo casi sin querer... y es contra esta idea contra la que hay que luchar. Por poner un ejemplo, me han invitado el sábado que viene a una merienda en casa de un a amigo; pero amigo de esos que nada más llegar te plantan un cerveza en la mano. Pues ya estoy tentado en pasar de dar explicaciones, y coger la cerveza, que ya veré como pierdo los "gramillos" o "kilo" que coja ese día... Y eso es lo que no puedo aceptar de ningún modo, porque así se comienza. Ya sé que 22 kilos que he perdido, serían difícilmente recuperables en un corto intervalo de tiempo, pero hay que pensar que la persona que ha recuperado su peso, comenzaron recuperando un kilo, luego otro, otro.... 

También soy consciente de que el lunes empiezo las clases en la universidad después de varios años, y eso le añade un poco más de ansiedad a mi quehacer diario: nuevas caras, nuevas relaciones sociales y académicas, y una "talla" que tengo que dar cara a los demás; puesto que es muy frustrante mostrar tu propio fracaso ante los demás, y esto, los gorditos lo sabemos. La cantidad de veces que hemos dicho a los demás "Estoy a dieta" y al poco rato nos han visto "engullir" sin medida patatas fritas o tarta. Tú sabes, además, que la otra persona estará pensando "¡Pues vaya dieta que hace este!" creyendo que con un "Bueno, mañana empiezo otra vez" se arregla todo. Este hábito de frustrarnos también es insano, y nos lo tenemos que quitar como sea, porque a veces nos acostumbramos tanto a ese sentimiento, que nos quita las ganas de luchar en cualquier ámbito. Empieza por la comida, y termina siendo una constante en cualquier dimensión de nuestra vida. 

Por eso tengo que decir que, aunque con miedo, recomienzo los estudios con una motivación renovada. Ya me he quitado una de las primeras situaciones difíciles que es el primer día de clase, donde todos nos miraremos y nos vamos "encasillando" inconscientemente unos otros, y donde los que tenemos algún complejo siempre se nos nota mucho más inseguros, y encima, tendemos a tener que demostrar que, aunque estoy gordito, soy "guay". Digo que me he quitado esa situación difícil porque ahora mismo es de lo que menos me preocupa. Aunque sigo con algún kilito de más, la ropa me queda estupenda, y es que gracias a mi complexión aunque pese cerca de 92 kilos, aparentemente ya no se me ve gordo. Me quedan mis michelines, pero con la ropa apenas se notan. Y esto me va hacer afrontar mi primer día de clase con una seguridad en mi mismo que hacía mucho tiempo que no tenía, claro está, independientemente de mi posterior rendimiento académico. Pero empezar con buen pie, ya es algo importante. 

Es este sentimiento de bienestar el que debería renovar cada día, y en cada momento de tentación. Y hacer presente las razones que me han llevado adelgazar, los malos momentos que la obesidad me ha hecho pasar, el bienestar (físico y mental) que me ha proporcionado mi nueva figura, y todo el sacrificio que día tras día he tenido que realizar para llevar la dieta. Eso no se puede tirar por la borda. Tengo que recordar lo que ya he dicho alguna vez. El obeso (como el fumador) lo es siempre, aunque pese 60 kilos, y es eso lo que hay que tener presente. Nunca se debe bajar la guardia, y mucho menos cuanto todavía no estás en tu peso, cuando ahora, que me quedan 7 kilos, lo que tengo que hacer es seguir bajando y olvidarme de mantenimientos y autoengaños que harán que coja algún kilo más, y encima comience el sentimiento de culpabilidad. ¡De eso nada! El sábado, cueste las explicaciones que cuesten, comenzaré con un "¡No! Coca Cola light, por favor............. Sí, ya se que ya me he quedado bien, y he perdido un huevo, pero todavía me quedan unos kilitos que perder para estar en mi peso, y ya que llevo todo el verano fastidiado, no voy a cagarla ahora...."
Ánimo a todos y a seguir perseverando para lograr nuestros propósitos.... es duro, ya lo se, pero nadie dijo que no lo fuera.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Perímetro abdominal, un semáforo en que fijarnos.

Los médicos, suelen dividir la obesidad en dos tipos, la que coloquialmente llaman "tipo pera", cuyo nombre es periférica o ginoide; más común en las mujeres donde se tiende a acumular grasa en muslos, glúteos y brazos. Y el otro tipo de obesidad que la central o androide también llamada "tipo manzana" donde la grasa se acumula  en la zona abdominal, cintura, etc.
Movilizar las grasas de la primera obesidad es más complicada, porque, para que lo entendamos, el organismo "destierra" ese exceso, en zonas "donde no molesten" y las mantiene ahí por si hicieran falta en caso de extrema necesidad, como pueden ser un parto, o lactancia en situaciones de escasez, por eso es más común en las mujeres.



El segundo tipo de obesidad, la androide, como su propio nombre indica, más común en los hombres (del griego Andros = hombre), es la obesidad más peligrosa. Puesto que, a diferencia de la anterior, el cuerpo almacena dichas grasas para tenerlas "a mano", por eso son más fáciles de perder, pero al mismo tiempo el tener grasa en la zona de la cintura, implica que la grasa también esté presente alrededor de órganos vitales, y es también por ello, por lo que esta obesidad se ha relacionado con mayor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes tipo II, y en general todas las enfermedades relacionadas con la obesidad.
Los médicos han tasado las medidas a partir de las cuales se tiene dicho riesgo, y son 102 cm de perímetro abdominal en hombres, y 88 cm en mujeres.
En otras ocasiones, cuando me ponía a dieta, semanalmente, además de pesarme, me medía el perímetro abdominal, el pecho, los brazos, y me tomaba la tensión. El último apunte que tengo de perímetro abdominal es  del 28 de octubre de 2010, que con mis 111 kilos, tenía un perímetro de 117 cm, esto es 15 cm por encima de los valores indicados. En esta ocasión he decidido no apuntar tanto, y centrarme en el peso, y ahora sí que he visto resultados (he llegado a pensar que daba mala suerte). Mi perímetro actual son 105 cm, ya muy cerquita de los 102, y espero que con los 7 kilos que me quedan por perder, pueda bajar de esa cifra sin problemas.
Por último indicar que para medir dicho perímetro, hay que situarse erguido y con los pies juntos. Si te puede medir alguien, mejor; si no, hay que procurar poner la cinta lo más horizontal posible y un poco por encima del ombligo. Tal y como muestra la imagen, y con el aire de los pulmones expulsado (en expiración).



Espero que esta entrada os anime a seguir con la dieta con el objetivo, al menos, de estar más saludable.

martes, 6 de septiembre de 2011

Consejos antes de empezar la Dieta Dukan


He querido realizar este vídeo, y si el tiempo me lo permite, realizaré otros, para que en Youtube exista variedad de información acerca de la Dieta Dukan, tanto positiva, como negativa.  Puesto que hasta ahora, la inmensa mayoría de información que encontramos, es para demonizar la dieta. Espero que os guste.

martes, 30 de agosto de 2011

¡¡Vaya cambio!!



Hola de nuevo. Al final disfruté de la boda, y cómo no, pagué un pequeño precio (no el del "sobre") que fue coger 1,2 kilillos. Pero no me he desanimado. Esta boda la tenía en mente desde que empecé la dieta, por lo que no ha causado demasiados estragos, y mucho menos después de haber perdido entorno a 20 kilos. Así que comí, bebí, bailé y me divertí, y el domingo, otra vez vuelta a la rutina. Decidía no hacer nada raro de dietas extra o consolidaciones a medias.
Os muestro esta foto, porque la verdad, aunque la báscula me decía que perdía peso, la ropa y la gente también, yo me seguía viendo con mi panza y mis lorzas, por lo que me he animado a hacerme hoy esta fotillo y compararla con la que me hice al comenzar la dieta.... Y ahora sí. Ahora sí que veo una gran diferencia. Os puedo asegurar que la  foto de la izquierda no son gases.
Este "antes y después" me anima a seguir, porque además de la estética y la ropa, me siento mucho mejor. Y veo que, aunque siga con unos kilillos de más, vestido no parece que esté gordito, aunque pese casi 95 kilos.
Como algunos sabréis por Facebook. Ayer salí por primera vez, después de mucho tiempo, a correr. Y aunque creía que no iba a aguantar nada, me sorprendí. Troté media hora sin parar y con muy buenas sensaciones. Cogí el coche y me fui a una zona que conozco que tiene un recorrido de tierra y llano, ideal para empezar. Pensaba que, cuando me cansara, me pondría a caminar, pero no hizo falta. Y hoy no estoy mal, no tengo ni agujetas ni nada cargado. Así que continuaré haciendo deporte.
Mi idea objetivo es correr 45 minutos tres veces en semana, y para ello, seguiré corriendo media hora durante otros días para ir subiendo poco a poco. Cuando logre los 45 minutos en el circuito que me he marcado, empezaré a cambiar de terrenos para subir alguna cuesta y que no se me haga monótono. Y si logro correr la San Silvestre de mi ciudad el 31 de diciembre, seré el hombre más feliz del mundo, porque es una espinita que tengo clavada.
Un saludo a todos y os animo a esforzaros con la dieta, con el deporte... merece la pena.

martes, 23 de agosto de 2011

Atkins: una alternativa temporal de extrema urgencia.



Esta semana he estado un poco alejado de mi actividad "internautera" porque he querido seguir de cerca las Jornadas del Papa, y es por esta razón por la que escribo esta entrada. Como algunos sabréis, este sábado y domingo se pasaban casi enteros en el aeródromo de Cuatro Vientos, al aire libre y sin posibilidad de buscar restaurantes especiales. El inmenso calor hacía que si llevaba una nevera (que la llevé) aguantara con frío pocas horas, por lo que no quería arriesgarme a llevar alimentos perecederos que necesitan frío como pueden ser yogures, lácteos, etc. La movilidad era más o menos nula, mi mujer y yo disponíamos de escasos 2 metros cuadrados para nosotros (lo que ocupaban nuestras esterillas y las mochilas). Así que me encontré en la tesitura de qué hacer. Si llevaba mi desayuno habitual, (yogur + queso fresco batido + salvado) me arriesgaba a que a la mañana siguiente estuviera malo (salimos de casa sobre las 10 de la mañana del sábado), la actividad de los días anteriores me imposibilitaron darme una "pensada" de qué hacer, no me dio tiempo  a pensar y cocinar para el fin de semana, por lo que tomé la decisión de hacer Atkins el sábado y el domingo. Y ¿En qué consiste esta dieta? Es muy similar a la Dukan con unas salvedades: no se puede tomar lácteos ni verduras (unas pocas hojas de lechuga) y sí se puede tomar grasas. Por lo que se abre un abanico de alimentos "llevaderos". Como son los "embutidos" cuidando que no lleven azúcar. Así que fui al Mercadona, y cargué con "bandejitas" de lomo embuchado y jamón. También aproveché para comprar media docena de huevos que vienen ya cocidos, que por su ubicación en el supermercado (fuera del cámaras) imaginé que tampoco necesitarían frío, y un poco de salmón (del Lidl, porque el del Mercadona lleva azúcar) Y allí me planté, en el aeródromo de Cuatro Vientos con la comida de mi mujer (unos bocadillos riquísimos) y mi comida Atkins, que incluía además de lo mencionado, unas latas de almejas. Llevábamos nuestra nueva mochila-nevera de Decatlon que es un invento excepcional, con la idea de que "lo que dure el frío, ha durado". Para almorzar, me comí mi bandejita de salmón, que era lo más perecedero, y un huevo duro, la verdad es que ambas cosas me saciaron bastante. Por la tarde me comí de merienda lomo, y por la noche, de cena, jamón, la lata de almejas y otro huevo duro. Al día siguiente, para desayunar, más lomo y otro huevo... Aunque parezca poco, entre el calor, y la cantidad de agua que bebí, no tenía demasiadas ganas de comer, pero ahí estaba. Mientras el resto de los mortales (un millón y medio de jóvenes) se comían sus bocadillos de un pan "bollo" que tenía una pinta estupenda, "el menda" aguantó el chaparrón de la dieta como pudo (además del chaparrón de agua que cayó por la noche). El domingo, al llegar a casa para almorzar (no sin antes ducharme para quitarme la cantidad de mierda que llevaba encima) me comí dos "pedazo" de rodajas de salmón con su queso de untar light, que me supieron a gloria. Y ya por la tarde-noche, volví a mi hábito Dukan, me comí un par de porciones de queso fresco 0%, un yogur, medio tarro de pepinillos y de cena, un filete de ternera con un tomate.
Esta mañana pesaba ¡¡94,7 kilos!! Casi un kilo menos que el viernes. La verdad es que no se si es por la dieta que llevé, o la paliza, porque eso de caminar 3 km, a casi 40º y con una mochila de unos 10 kilos, creo que hacen adelgazar a cualquiera. El caso es que aquí sigo, bajando de peso y sin probar los hidratos (aunque haya metido excepcionalmente algo de grasa a la dieta)
El sábado que viene tengo boda, y desde que empecé la dieta, tenía esta boda en mente, como el primer evento en el que me iba a saltar la dieta. Pero ahora que se acerca, no se que hacer, si pasarme a consolidación, seguir en crucero y hacer ppe (proteínas puras estrictas) los dos días siguientes... cuando lo tenga claro, ya os contaré.

lunes, 15 de agosto de 2011

Hazlo por ellos.



Llevo tiempo queriendo escribir esta entrada, pero no ha sido hasta este fin de semana cuando he notado el cambio de estos  ¡18 kilos menos! me refiero a la vitalidad que había perdido. Soy una persona de 32 años, por tanto joven, pero son los kilos los que me habían quitado la vitalidad, y por qué no decirlo, la juventud. Cuento esto a raíz del fin de semana tan movido que he tenido, como bien sabéis los que me seguís por Facebook, pero realmente quién ha disfrutado ha sido mi hijo. Estos días, si me hubieran pillado con mis kilos de mas, todo habría sido bastante diferente: la caminata por el Monasterio de Piedra, el "andorrear" de arriba a abajo por Lourdes, el estar en el festival de la Juventud... mil cosas, y todas ellas de forma incansable, con mi hijo cuestas, dejándole, agachándome, con la mochila, escaleras arriba, escaleras abajo...  y mil cosas que las he realizado todas con una vitalidad que ya no recordaba.
Si este fin de semana lo hubiera realizado hace cuatro meses, con seguridad no habría realizado ni la mitad de actividad que este fin de semana, y actos como subir escaleras con el niño a hombros, no solo hubieran hecho que mi corazón se pusiera a "mil" sino que hubiera empezado a sudar, a malhumorarme, y entrar en un ciclo vicioso que hubiera hecho, abandonar la caminata, por poner un ejemplo, o poner excusas diciendo "si por ahí ya no hay mas cosas, yo me vuelvo. Si queréis, id vosotros" y también lo que nos sucede a menudo a los gorditos, y que ya eso rompe todas las vacaciones, y es rozarte la entrepierna con los pantalones. Eso te asegura ir incómodo a todos lados, malhumorado, y si encima vas con compañía, avergonzado.
Con  el título de esta entrada quiero reflejar que mi familia ha sido también una de las beneficiadas en mi pérdida de peso. Han recuperado a un padre y a un marido mucho más activo. Cuando antes eran excusas para no salir, ahora yo animo y propongo, y es que estoy deseando salir al campo, subir a las montañas, hacer senderismo, y mil cosas que antes no me apetecían.
Animo a todos los padres y madres, esposos y esposas con exceso serio de peso, que añadan otro ingrediente más a la balanza para la toma de la decisión seria de perder peso. Lo notarás tu, tu familia, y hasta tus amigos (las amigas de mi mujer dicen que me que quitado años de encima).

lunes, 8 de agosto de 2011

¿Imagináis esto?


De dieta en vacaciones: reflexión del fin de semana.

Este año, por motivos laborales de mi mujer, no tendremos vacaciones, o al menos en sentido tradicional (más de 3 días sin hacer "ni el huevo" en los meses de julio o agosto), por lo que hemos decidido escaparnos cada fin de semana. Aunque llegas más cansado que cuando sales, al menos desconectas, que no es poco. Esto tiene sus dificultades, siendo la principal, encontrar alojamiento en estos meses sólo de fin de semana (ya sea hotel, apartamento, camping, etc,) pero de momento lo estamos consiguiendo. El problema añadido viene cuando encima se está a dieta.
Y es que este fin de semana me he dado cuenta que la unión dieta + hotel es dificilísima de llevar, máxime cuando las estancias sean prolongadas (a mi este fin de semana me ha costado horrores).
Los fines de semana anteriores estuvimos en apartamentos, todo estupendo. Haces un poco de compra al llegar (preferentemente en Mercadona), y lo tienes todo preparado para las comidas, las cenas, picoteo, etc. Y si estás cerca del mar, mucho mejor. Vas andando a la playa, llevas tu neverita, en caso de urgencia intestinal te acercas a tu casa, vamos, todo a la perfección y prácticamente sin ninguna tentación, más o menos como en tu casa.
El problema viene cuando vas a un hotel. Empiezas con buena disposición llevándote tu nevera con el desayuno de los dos días preparado (en mi caso el yogur + queso 0% + salvado de avena, en una sola taperware para los dos días) un par de latas de almejas, por si hay alguna emergencia, unos pepinillos para el picoteo, y ocho quesitos de burgos 0%. En primer lugar, de camino piensas ¿Y si no hay mini bar en la habitación ¿A ver qué hago con todo esto?" Porque ese es el primer problema, sin una nevera en la habitación, o te pasas todo el día pendiente de los hielos para que no se estropee lo que llevas, o te resignas a que se ponga malo, o te pegas el atracón (este último, menos indicado, claro). En mi caso tuve suerte y si que había mini bar. Por lo que al menos, eso te asegura no desviarte en el desayuno.
El asalto número dos viene cuando, al tener sólo régimen de alojamiento y desayuno, tienes que pensar dónde comer, porque un fin de semana son, por lo menos, dos cenas y dos comidas. Piensas que algún sitio tendrá que haber, pero claro, no puedes comer siempre en restaurantes "normales" porque corres el riesgo de dejarte una pasta, en algún momento tendrás que tirar de "fast food" para disminuir la media de gasto. Pero a esto hay que añadirle elementos "hostiles" con los que no cuentas hasta que no llegas al sitio, como puede ser que conozcas a alguien, o tengas algún familiar viviendo allí. En mi caso, este fin de semana se han unido los dos un familiar estudiando allí, y una amiga de mi mujer.
La cena del viernes la libré yendo al McDonalds, en ella ya éramos, mi mujer e hijo, más el familiar. Me pedí dos hamburguesas de un euro sólo con la carne, y una ensalada de la huerta. A las primeras, les quité el pan, y me comí sólo el "filete", y a la segunda tuve que estar haciendo malabares propios de un cirujano, para quitarle el maíz y las aceitunas. Me quedé con un poco de hambre, pero nada que no se quitase con dos quesitos al llegar al hotel. Porque esta es otra: No cuentas tampoco con que los "comodines" y elementos de emergencia que llevas para darte cuerda de vez en cuando (quesitos, palos de cangrejo, pavo, etc) están en el hotel, y habitualmente en estos días, el hotel lo pisas muy poco, prácticamente para dormir y cambiarte de ropa después de venir de la playa. Por lo que hay veces que hay que aguantar un poco el hambre.
Al día siguiente me levanté, y aunque tenía el desayuno incluido, me comí en la habitación mi medio taperware con el mejunje Dukan, dejando la otra mitad para el día siguiente. Pero lo más duro viene ahora: vas al buffet, ya mentalizado de que solo vas a "predicar". Me preparo mi café, "olisqueo" un poco a ver si hay algo que pueda comer (mirando de reojo los dulces, claro) y se hace el milagro: ¡hay pavo! ¡hay huevos! ¡hay jamón! ¡hay salchichas! ¡Bieeeeeen!. No me podía creer que estaba cogiendo un plato, agarré mis pinzas e hice mi exceso: me eche dos salchichas tipo frankfurt ¡sin haber leído su composición! y dos lonchas de pavo y otra de jamón (aunque no os lo creáis, tampoco me apetecía más). Ese fue todo mi desayuno, mientras contemplaba, no sin lágrimas en los ojos, la sección hidratos + azúcar, y cómo mi mujer me decía "¡eso es fuerza de voluntad!" (Sí, sí; pero tú te estás poniendo tibia, ¡no te jode! - Disculpad la expresión, es por darle un poco más de énfasis-).


La comida también catastrófica, porque no íbamos a ir de nuevo al McDonald, tampoco es cuestión de torturar el personal, por lo que cogimos el coche "en busca del restaurante perdido". Ya empezamos un poco tarde, pero cuando veo que son cerca de las 4, sin haber comido, y sin esperanzas de encontrar aparcamiento, ya empiezas a mosquearte un poco. "Con lo fácil que es ir a una zona comercial y para en un Mc......" Así que definitivamente consensuamos (mi mujer, yo y el familiar) de repetir el mismo sitio de la cena: ¡Un McDonalds!, con eso ya sonreí un poco. Efectivamente, había sitio en la puerta. Pero ¡Ah amigo! que veníamos directamente de la playa ¿Y la cartera? Porque fue mi mujer quien sacó dinero el día anterior y el monedero no se lo suele llevar a la playa, y yo no tenía metálico. ¡Vaya tela! Efectivamente entré a preguntar si aceptaban tarjeta y me contestaron (con voz de pito) "no tenemos datáfono". Las 16:15 sin comer, sin dinero, y yo con Dukan. Creo que mi cara era para verla. Respiré hondo.... y a preguntar al restaurante de al lado, un kebab turco, con más mierda que un jamón, pero mira por donde sí que aceptaban tarjeta. Allí comimos. Tuve que explicarle mil veces al "Abú de los Simpson" que solo quería pollo y ensalada, sin ninguna salsa y sin arroz ni pan. Al final eran las 5 cuando terminamos de comer, y con la duda de si lo que había ingerido iba a subir o a bajar, porque me lo comí con un asco.... sólo veía al "morenito" secándose el sudor con una servilleta de papel, el rulo de carne, pringado por fuera de nosequé y goteando, y los trozos de piel de pollo que me encontré en mi plato, vamos, igualito que los de "I´m loving it".
Después de calmar los humos, ya todo sobre ruedas. Un poco de playa, luego al hotel (donde me dí otra vez cuerda) y la cena en un Vips (mis verduritas a la plancha y mi filete de ternera).
La mañana del domingo repetí la rutina y el sufrimiento del sábado. Pero la prueba más dura vino al medio día, cuando comimos, además de con mi familiar, con la amiga de mi mujer... ¿Y ahora qué?... de repente, se oyó una voz que dijo ¿Por qué no vamos a un italiano?. En ese momento empezaron a sonar miles de sirenas de emergencia en mi cabeza. EEEEE EEEE EEEEE HIDRATOS EEEEE EEEEE...... ¡Sí! ¡Vale! ¡Me apetece mucho!: ese era el clamor general. "¿Y tú que vas a hacer?, pobrecito" dijo mi mujer (pues joderme, pensé yo, y rezar para que haya algo de carne sin salsa -perdonad de nuevo, la expresión-). Y allí me vi, en un sitio espectacular con mi "cara de haba", en una mesa de cinco, y viendo pasar pizzas, platos de pasta, cervezas delante de mis narices; y yo, con mis tristes trozos de ternera (que me pusieron una ridiculez) rodeados de patatas fritas, a las que veía desaparecer poco a poco (por mi hijo y el resto de asistentes que las devoraban sin piedad), y el postre prefiero omitirlo por respeto a los lectores que estén haciendo dieta. Tengo que decir que otra vez superé la prueba, pero reconozco que pasé "las de Caín".



Y es entonces cuando me di cuenta que irte a un hotel en la playa una semana, y mantener la dieta, no solo es complicado, sino que imposible, menos mal que yo solo estuve un fin de semana (me viene a la mente uno de mis amigos de Facebook que está siguiendo la dieta y se va a ir al Caribe). Creo que me puedo sentir orgulloso de los 200 gramos que he perdido desde el jueves pasado hasta hoy lunes, con creces, ha sido la pérdida que más me ha costado, pero lo importante, es que he perdido y me siento bien. Pero no hay que quitarse nunca el refrán de la cabeza "Tanto va el cántaro a la fuente....."

jueves, 4 de agosto de 2011

Documental: Toda la verdad sobre la comida. Capítulo 6: El mejor (último capítulo)

Último capítulo de una serie de 6, titulados "Toda la verdad sobre la comida". Recuerdo que se trata de un enlace externo y me eximo de toda responsabilidad, así mismo, tampoco garantizo que este vídeo pueda visualizarse siempre. Si se dejara de ver, ruego me lo comuniquéis.Por otra parte recuerdo que para verlo hay que pulsar al botón "play" que primero se verá en rojo y saltará una ventana de publicidad que podrás cerrar tranquilamente. Posteriormente vuelve a pulsa el botón "play" que ya estará en verde. El documental dura 50 minutillo.


miércoles, 3 de agosto de 2011

Las cartas sobre la mesa en la dieta Dukan.



Escribo esta entrada a raíz de un mensaje que me ha entrado de una amiga del Facebook advirtiéndome de los riesgos de la dieta Dukan. El mensaje acompañaba un documento acerca de la "postura del Grupo de Revisión, Estudio y posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas - Nutricionistas" aquí os dejo el enlace por si a alguien le interesa. Y quería manifestarme en que, como siempre, tienen razón "a medias". Siempre que se muestra información acerca de este método siempre aparece sesgada, y lo peor, generalizando en toda la población.
Yo siempre he mantenido la postura de que esta dieta no es buena. Pero creo que es de justicia poner todos los elementos encima de la mesa, porque como pienso acerca del grupo de indignados del 15M (disculpad si alguien se da por aludido) es muy cómodo decir "esto está mal". Vale, tienes razón, pero ¿Tú que propones?. Creo que la gran mayoría que nos enfrentamos a esta dieta, estamos más que cansados de realizar las dietas que los nutricionistas nos proponen, las que consideran "sanas y equilibradas" ¿Y qué resultado hemos obtenido hasta ahora? (por lo menos en mi caso) nada más que fracasos. Entonces ¿Por qué no empezamos a poner otro ingrediente en la balanza? algo así como "los riesgos de mantenerse obeso de por vida" (porque yo ya me estaba resignando de que así iba a ser). Con esto ya nos iríamos acercando a lo que es la justicia. Si a muchos las dietas hipocalóricas no nos funcionan, y mantenerse obeso tiene altísimos riesgos cardiovasculares, y endocrinológicos (diabetes por poner un ejemplo), entonces ¿Qué nos proponéis? y aquí añadimos el último elemento a la balanza ¿Una cirujía? ¿Un balón intragástrico? ¿Un bypass intestinal? ¿Una reducción de estómago? ¿El Xenycal? Porque a mi no me digan que cualquier solución que implique una cirugía no entraña riesgos. Hace poco hablé con una amiga que le había hecho un bypass intestinal junto con un balón intragástrico con el que perdió 30 Kg., pero tenía anemia y desfallecimientos ¿Entonces? ¿Dukan es el malo? ¿Y el Xenical? ¿Evitar la absorción de grasas mediante una química que, a saber en qué se basa y qué otros efectos tiene; y que si comes algo de grasa te da una "cagachufla" que no te da tiempo ni de llegar al váter? Creo que en esto hay que ser un poco serios, y en vez de convertirla en una dieta "proscrita" lo que se debería hacer es advertir de sus riesgos reales, aconsejar seguimiento médico y desaconsejarla en algunos casos. En cualquier caso el documento que enlazo arriba tampoco es muy concreto, y parte del mismo se basa en decir que la publicidad del libro es ilegal. Pues vale, échenle la culpa a la editorial por imprudente, pero no a Pierre Dukan.
Yo voy a dar la que para mí son pautas importantes en esta dieta. Me voy a convertir en "grupo de expertos" (perdón por el atrevimiento).
- La Dieta Dukan está indicada para problemas serios de sobrepeso y como última opción antes de la cirugía. Si nunca has estado a dieta antes, puede que cualquier dieta controlada que te ponga un médico o endocrino te sirva. En cualquier caso, para quién le sobren pocos kilos, no creo que sea necesario recurrir a esta opción.
- Esta dieta debe de realizarse con un estricto control médico. Que incluya antes de iniciar, una analítica completa de sangre y de orina. Éste control habrá que repetirlo mensualmente.
- Evidentemente, la persona no deberá tener ni anemia, ni problemas de hígado, ni de riñón, ni metabólicos o endocrinológicos, etc.
- Si el médico te da luz verde para empezar. Tendrá que ser algo serio, algo que va a ser muy importante para tu vida, realizándola sin ningún parón injustificado. No es ningún juego, creo que ya somos "mayorcitos" y espero, suficientemente responsable en nuestras decisiones. Porque, como digo, vamos a poner a nuestro organismo en un estado de "excepción" evitando en todo caso el "hoy me la salto" (que decía algún post anterior) "esta semana me relajo", "ahora vuelvo a fase de ataque".... Creo que la dieta es lo suficientemente variada para poder hacerla sin desviarse o haciéndolo muy poco. Hay que mentalizarse en que no se puede repetir, en que estás utilizando el último comodín para adelgazar, y que no hay que "quemarlo" con (y disculpad nuevamente) tonterías. Imagínate que te dijeran, que a la tercera vez que recurres a esta dieta, te da una enfermedad hepática irreversible o un cáncer de páncreas, lo tratarías de otra forma ¿verdad?. Lo dicho, una vez llegados a nuestro peso, será nuestro "fortín" que hay que defender a capa y espada.
- El libro del Dr. Dukan no está mal, pero hay algunos aspectos que hay que pulir, que son incluso contradictorios en el libro. Para nada hay que tomar aceite de parafina. Eso, para los motores. El aceite de oliva sí hay que tomarlo en cantidad dosificada, yo tomo un máximo de 10 ml. al día (os aseguro que se baja igual, y el cuerpo lo agradece), porque ¿No permite que tomes salmón, que tiene una altísima cantidad de grasa, diciendo que la del salmón es una grasa "buena"? ¿Y el aceite de oliva qué es? ¿grasa "mala"?.
- También lo de las marcas del agua embotellada es una pamplina. Puedes tomar cualquier agua embotellada y del grifo, os lo aseguro.
- A igual que el cerdo. El lomo de cerdo fresco (blanco, no ibérico) tiene la misma grasa que una pechuga de pollo, no porque lo diga yo, está comprobado científicamente.
- Respecto a la consolidación, considero que es algo "orientativo" aconsejando incluso que sea el médico o endocrino el que te ponga una dieta, adaptada a ti, y variada, para mantener el peso después del "bajón" importante que hemos dado. Que tenga en cuenta tu metabolismo basal, tu actividad física.... Es aquí, donde deberían trabajar esta asociación de dietistas. Este es el talón de Aquiles para no volver a subir de peso, el aprender a comer sano, viariado, etc. Es aquí donde, según cuentan, Dukan falla (al menos si la noticia de que "la mayoría de los que han seguido la dieta en Francia han vuelto a recuperar su peso" es verídica).
- Y, desde luego, lo de los "jueves de proteínas", para nada. Hay que saber compensar, y si un día, ya en tu peso, haces un exceso, al día siguiente puedes tomar proteínas puras o ensalada, eso es lo que la experiencia te diga.
- Si el salvado de avena te ha ido bien, puedes tomarlo a diario, pero si no. Lo que tienes que vigilar es que haya fibra en tu alimentación.
De momento no se me ocurre nada más, pero quería recalcar que hay que ser un poco serios a la hora de "lanzar" información, y no "caparla" a nuestro antojo o decir generalidades muy fáciles de aseverar (por ejemplo "hay que bajar peso de una forma sana y equilibrada" ¡Qué listos!); que estamos hablando de gente obesa, que lo hemos pasado muy mal y no hemos visto otra alternativa después de probar mil cosas que no han funcionado (endocrinos, dietistas y médicos, incluidos).  Aquí dejo esto, esperando no haberme dejado nada en el tintero.

lunes, 1 de agosto de 2011

Documental: Toda la verdad sobre la comida. Capítulo 5: Jóvenes y Guapos

Capítulo 5 de 6 de los documentales "Toda la verdad sobre la comida". Recuerdo que se trata de un enlace externo y me eximo de toda responsabilidad, así mismo, tampoco garantizo que este vídeo pueda visualizarse siempre. Si se dejara de ver, ruego me lo comuniquéis.
Por otra parte recuerdo que para verlo hay que pulsar al botón "play" que primero se verá en rojo y saltará una ventana de publicidad que podrás cerrar tranquilamente. Posteriormente vuelve a pulsa el botón "play" que ya estará en verde. El documental dura 50 minutillo.


La tentación del éxito "a medias"



Hola de nuevo. Escribo esta entrada para contaros que desde que bajé de 100 kg, y vi 15 Kg., menos en la báscula, estoy sintiendo la tentación de pensar que el éxito ha llegado, y me vuelven las ideas y tentaciones que he sufrido otras veces y que me llevaron a abandonar otras dietas. Bajar la guardia es muy peligroso. Creo que la razón está en verme bastante bien en el espejo (disculpad la inmodestia), en que la gente me felicite y me diga lo bien que me he quedado, lo mucho que se me nota y lo peor, "así ya estás bien". Todo suena como si ya hubiese terminado, como si hubiese terminado mi plan, y como he bajado tanto, lo que antes era un "pecado mortal" ahora empiezo a suavizarlo mentalmente: "¡Unas patatas fritas! no pasa nada, si ya estoy bien. Además si cojo algo de peso, mañana hago un día de proteínas puras, y ya está, y como si no hubiera comido nada". Todo esto me recuerda a cuando en otras dietas bajaba algo de peso, que esta actitud siempre fue la que me llevó al "abismo", por eso ahora tengo permanecer alerta. Siempre fue igual, caer en comer algo que, evidentemente por la dieta, no debía; pensar que, como en el día me la he saltado una vez podía dar ese día por perdido, "como hoy ya me la he saltado", mañana sigo, total, como tengo "saldo" de kilos, he perdido, "X", por 1 kilo que coja, en dos días me recupero.... Por poner un ejemplo, me saltaba la dieta en el aperitivo tomándome unas cervezas, luego a la hora de comer, ya daba igual qué comer, como ya había tomado cerveza; y luego, por la noche animaba a mi mujer a ir a una pizzería o un burguer con el pretexto que ese día me saltaba la dieta... Y, en palabras de una amiga de este blog "entras en un ciclo de autodestrucción" porque, efectivamente, al día siguiente piensas igual: "¡Vá! Mañana me pongo, hoy desayuno un croasancito". Cuando te das cuenta, llevas una semana así, y encima ya te da miedo subirte a la báscula porque sabes que te vas a llevar una decepción, y poco a poco la dieta va cayendo en el olvido, los kilos siguen subiendo y además con un ímpetu irrefrenable. En un par de meses no solo coges los kilos que te has quitado, sino que además el rebote hace que tu límite "superior" suba algún kilo más. Si antes de 112 nunca pasabas, ahora ves 113, así es como yo llegué a mis 114,6 Kilos de límite superior.

Os cuento esto porque, como digo, ahora estoy pasando por esta etapa de tentación, y no me gustaría repetir la historia. Tengo que pensar que todavía me quedan 13 kilos para tener éxito, que lo contrario no es un "éxito a medias", sino un fracaso, y que hay que seguir en la lucha, entre otras cosas (que me ayuda mucho pensar esto) porque ahora para obtener estos resultados, con la dieta Dukan, estoy poniendo a mi organismo en una situación casi límite de privación de nutrientes muy importantes para el correcto funcionamiento del cuerpo, y evidentemente no sería nada bueno, el volver una y otra vez a este tipo de dietas. Lo correcto sería una sola vez, y la definitiva. Pienso que, como todo en la vida, al final, todos los excesos, de alguna u otra forma, se pagan (y la dieta Dukan la considero un exceso; de privación, pero un exceso). He decidido someterme a este "tratamiento" para evitar meterme en un quirófano, y para evitar todos los riesgos cardiovasculares de permanecer obeso, pero esto tiene que ser algo serio y tener una contrapartida de responsabilidad, deberíamos "firmar" un pacto con nuestro organismo, y decirle:

"Mira, te voy a restringir los hidratos de carbono, tan importantes para ti, y te voy a meter mucha proteína. Con eso te voy a quitar mucha grasa y peso de encima, tendréis que hacer un esfuerzo extra, sobretodo vosotros hígado y riñón, y me tenéis que prometer que no os vais a poner malitos. A cambio, yo os prometo que me pondré en un peso en el que ya no vais a sufrir tanto, ahora me refiero a tí, corazón; y prometeré también que siempre vigilaré dicho peso para estar así saludable, cuando lo consiga, además, te mimaré haciendo una dieta sana y equilibrada incluso haciendo algo de deporte. Así que os pido que funcionéis perfectamente durante esta dura etapa y os lo agradezco por ello."

Puede sonar un poco cursi, pero muchas veces me da miedo pensar por dónde saldrán todos los excesos que se van haciendo a lo largo de la vida. Hay un dicho, que decía mi abuela, que es un poco mal sonante, pero permitirme que termine esta entrada con él porque creo que ilustra mucho lo que quiero expresar hoy: "Quien de joven se come la sardina, de viejo, caga la espina".

viernes, 29 de julio de 2011

¡Mi estado físico ha mejorado! ¡Otra alegría!



Ayer salí a caminar de una forma diferente a las anteriores, salí un poco más tiempo (casi 50 minutos), y con la ayuda de un pulsómetro decidí mantener mis pulsaciones entre 112 y 140, que es (en teoría) el intervalo en el cual la pérdida de peso es mayor. ¿Y cómo se calcula esto? Pues es bien sencillo, al número 220 hay que restarle la edad, y de ta un número  de pulsaciones a las cuales nunca deberías llegar (en mi caso 220 - 33 = 187 pulsaciones). Manteniéndote entre el 60 % y el 75 % de estas pulsaciones máximas es cuando la quema de grasa es más eficiente. Por tanto el 60 % de 187 es 112.2; y el 75 % es 140.25. Quien nos ayuda a vigilar estos umbrales de forma cómoda, es el pulsómetro, que a modo de reloj de muñeca, y una cinta en el pecho es el que empieza a pitar cuando te sales de las pulsaciones marcadas. 
Titulo así esta entrada porque hubo momentos (cuesta abajo, eso sí) que bajaba de 112 pulsaciones por lo que para que dejara de pitar el "relojito" casi me tuve que poner a correr para acelerar las pulsaciones. Y es que una de las cosas buenas que he notado, entre la bajada de peso y el caminar a diario, es que mi forma física ha mejorado muchísimo. Antes notaba que cualquier esfuerzo, por pequeño que fuera, subir una cuesta, escaleras, etc., mi corazón se aceleraba un montón; y ahora subo y bajo con mucho menos esfuerzo. A veces pienso y me sonrío, que me he dejado 3 garrafas de agua al pie de la escalera. Y así es, mis piernas soportan 15 kg., menos (que equivalen a 3 garrafas de 5 litros de agua). 



Ayer vi por tanto, que mi propósito empezar a correr cuando baje 5 "kilitos" más, no es descabellado. Hoy, después del "esfuerzo" al que no estoy habituado, tengo las piernas un poco cargadas, por lo que este tipo de caminatas no se pueden hacer a diario. Me he decidido a confeccionar una rutina semanal  de trabajo, por una parte para seguir mejorando mi forma, y por otro para tonificar un poco los músculos y hacer "alguna que otra" abdominal. Estableceré 2 ó 3 días de lo que llamaré "paliza" que será algo similar a lo que hice ayer, el resto de días caminaré la 1/2 hora que hago habitualmente y también sumaré 2 ó 3 días en la que haré una tabla "flojita" con algo de pesas y abdominales para tonificar mi "fofa" musculatura.
Por último, los que tenéis iPhone (no se si en otras plataformas existe) recomiendo una aplicación denominada "podómetro" que no sólo mide los pasos que das (utiliza el acelerómtero del móvil) sino que utiliza el GPS para medir distancias, también mide kcal., y una serie de datos interesantes (además del mapa por donde has ido) que guarda a modo de histórico. Aquí os dejo un "pantallazo" de mi caminata de ayer.

 

Documental: Toda la verdad sobre la comida. Capítulo 3: Niños

Capítulo 3 de 6 de los documentales "Toda la verdad sobre la comida". Recuerdo que se trata de un enlace externo y me eximo de toda responsabilidad, así mismo, tampoco garantizo que este vídeo pueda visualizarse siempre. Si se dejara de ver, ruego me lo comuniquéis.
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jueves, 28 de julio de 2011

Documental: Toda la verdad sobre la comida. Capítulo 2: Sexys

Capítulo 2 de 6 de los documentales "Toda la verdad sobre la comida". Recuerdo que se trata de un enlace externo y me eximo de toda responsabilidad, así mismo, tampoco garantizo que este vídeo pueda visualizarse siempre. Si se dejara de ver, ruego me lo comuniquéis.
Por otra parte recuerdo que para verlo hay que pulsar al botón "play" que primero se verá en rojo y saltará una ventana de publicidad que podrás cerrar tranquilamente. Posteriormente vuelve a pulsa el botón "play" que ya estará en verde. El documental dura 50 minutillo.

miércoles, 27 de julio de 2011

Documental: Toda la verdad sobre la comida. Capítulo 1: Sanos

Lo prometido es deuda, aquí os dejo el capítulo 1 de 6 de los documentales "Toda la verdad sobre la comida". Recuerdo que se trata de un enlace externo y me eximo de toda responsabilidad, así mismo, tampoco garantizo que este vídeo pueda visualizarse siempre. Si se dejara de ver, ruego me lo comuniquéis.
Por otra parte recuerdo que para verlo hay que pulsar al botón "play" que primero se verá en rojo y saltará una ventana de publicidad que podrás cerrar tranquilamente. Posteriormente vuelve a pulsa el botón "play" que ya estará en verde. El documental dura 50 minutillo.


¡¡Por fin bajé de 100 Kg!!



Recordaré la fecha 27 de julio de 2011 como el día que bajé de 100 kg. Es un día alegre, pero también responsable. Es un día de reflexión que me ayude a reafirmarme en el propósito de no volver a ver tres cifras en la báscula, sobretodo por salud. Al quincuagésimo cuarto día de dieta, y 14,8 Kg. menos ¡Lo conseguí! (partía de 114,6) Ojalá estas líneas animen a la gente a seguir en la batalla de los kilos, y no se desaliente, y sea un referente ante las tentaciones, que en esta época no son pocas.

martes, 26 de julio de 2011

Mi rutina diaria.



Ya con más de 50 días a dieta a mis espaldas (que se dice pronto) creo que estoy en condiciones de analizar mis hábitos diarios. Aunque mucha gente dice lo contrario, para mi la rutina en una dieta es importante, la hace más llevadera, pues apenas tengo tiempo para cocinar, por lo que habitualmente suelo hacer lo mismo semana a semana, y es que aunque me gusta la cocina, en verano hago mucha pereza a la hora de meterme en los fogones por lo que las comidas que estoy haciendo ahora son sencillísimas y como digo, rutinarias.
El desayuno siempre hago el mismo, la noche anterior mezclo un yogur 0% con dos cucharadas grandes de queso fresco batido 0% y la cucharada y media de salvado de avena. Lo hago la noche anterior para que el salvado esté blandito, así parece como los yogures de muesli, y no como si me comiera un yogur de paja. Aunque no lo creáis, todavía no he probado el pan Dukan.
A media mañana solía tomar dos lonchas de pavo braseado y un yogur (iba a primera hora del lunes al supermercado y compraba 10 lonchas para la semana que dejaba en el frigo de la oficina y dos pack de cuatro yogures 0%) también compraba unos palitos de cangrejo para tenerlos en la oficina y tener variedad (porque también meriendo allí). Y así con una compra el lune, no tenía que pensar más en la dieta durante la semana.  Ahora, desde que decidí terminar con los productos KOT, me tomo a media mañana un batido de chocolate, y otro por la tarde.
Respecto a la comida, como digo, siempre improviso y siempre cocino a la plancha. Suelo hacer la compra al salir del trabajo para ese día o como mucho para dos, así compro según apetencia. Que me apetece salmón, pues voy al Mercadona que me pilla cerca del trabajo y compro dos rodajas, o una bandeja con dos filetes de ternera, o una bandeja de pollo, o una dorada, o carne picada y me hago unas hamburguesas para dos días (carne, huevo, ajo y perejil)... dependiendo de lo que me apetezca. A medio día casi nunca tomo verdura, en todo caso el aperitivo que me prepare mientras se hace la comida: unos pepinillo con boquerones, o un tomate kumato picado o un queso fresco, todo ello regado con una Coca Cola light o una botellita de medio litro de gaseosa. La verdad, es que después del aperitivo, tengo menos hambre y me enfrento a la comida sin tanta ansiedad. Si es salmón, lo suelo acompañar de un poco de queso de untar light (también del Mercadona) si es otra cosa de las que he mencionado, suele ir "pelao y mondao", sin salsas ni nada del estilo. Cuando empecé la dieta sí que solía prepararme unas verduras hervidas de primero, pero ahora, a ver quién es el guapo que enciende la olla, pues se queda la cocina con 30 grados, y con el calor... Pero como digo, suelo cocinar por apetencia y comodidad, otras veces me dan unas ganas increíbles de comer coliflor y me hiervo una que me dura tres días, pero llevo más o menos un mes que no cocino verduras a medio día. (mira por donde ahora me está apeteciendo).
Por la noche es cuando suelo comer algo de verdura, pero en ensalada. También rige la comodidad, depende de la hora a la que llegue a casa, pero alguna noche he cenado una lata de almejas y un queso fresco 0%, otras me hago una tortilla con unas lonchas de pavo, pero casi siempre con una ensalada, aunque sea de tomates solo, otras veces cuezo unas judías verdes que me duran para un par de días más. Otras, una ensalada de lechuga, cebolla, tomate, atún y huevo duro. O como ayer, que tenía unas ganas tremendas de comerme una hamburguesa y me preparé dos de las que venden en el Supercor, que para mí son las mejores y las que menos "porquería" tienen.
La variedad me la suele dar las comidas que hago en comida de trabajo. Como, por suerte, suelo elegir yo el sitio, suelo ir o a un asador de carne, o a una marisquería, en la que ya varío un poco: unos berberechos, unos mejillones al vapor, unos espárragos trigueros a la plancha, sepia, solomillo, parrillada de verduras, lomitos de ciervo a la plancha... en resumen comida Dukan de restaurante.
Por último señalar que el picoteo no me lo he quitado, pero picoteo Dukan. Raro es el día que no me como dos yogures y dos quesitos frescos entre horas. Yo lo llamo "darme cuerda" a lo mejor, a las hora y media de comer, me como un yogur, a las 8 de la tarde un quesito (hora y media antes de la cena), y así voy realizando varios picoteos.
A ver si llega pronto septiembre y el buen tiempo, y me apetece meterme en la cocina a probar todas estas recetas deliciosas que veo en los blogs Dukan, pero de momento es estos meses de calor busco cosas rápidas y cómodas, aunque sean rutinarias, y ya es un milagro que a día de hoy lleve casi dos meses a dieta.

lunes, 25 de julio de 2011

Documental: "Toda la verdad sobre la comida-Delgados"

Aquí os dejo un documental muy interesante sobre dietas, obesidad, saciedad, metabolismo, etc. Los experimentos son un poco "Yankees", pero es muy interesante.
Es el cuarto capítulo de una serie de 6 titulados "Toda la verdad sobre la comida" con los siguientes temas (subtítulos):
1.- Sanos
2.- Sexys
3.- Niños
4.- Delgados
5.- Jóvenes y guapos.
6.- El mejor

Si lo creéis oportuno puedo ir poniéndolos uno a uno.
Ya sabéis, para verlo, primero tenéis que pulsar al botón "play" que está sobre la imagen (y estará en rojo), entonces se abrirá una ventana de publicidad. Tenéis que volver a pulsa sobre el mismo botón de "play" que estará ya en verde y se comenzará a ver. Espero que os guste.

viernes, 22 de julio de 2011

Pequeña crisis

Esta noche tengo necesidad de escribir, la llegada a este apartamento de playa, en estas mini vacaciones de fin de semana parecen que me han arrancado de mi "habitat" natural y por ende de mi dieta, me han salido los impulsos de pre-dieta cuando he visto una bolsa de patatas fritas, o el de pegarle un mordisco al helado de mi hijo cuando se lo estaba sujetando, me he tenido que decir a mi mismo "¡Cheeee! ¡Que estás a dieta!" Pero lo peor no es si lo he comido o no (que no lo he hecho) lo que me ha sorprendido es la naturalidad, como si de repente se me hubiera olvidado que estaba a dieta. No ha sido de estas veces que tienes tentación y el "angelito bueno" y el "malo" se ponen a "discutir": -venga, comete una que no pasa nada-; y el otro contesta: -tú verás, pero sabes que no te conviene, que después de una irá otro, y depués otra...-
Con esto quiero decir que hay que tener cuidado con el término "desconectar". Los que estamos a dieta estricta por nuestro sobrepeso, no podemos bajar la guardia, porque cualquier despiste (lo digo por experiencia) puede hacer que abandonemos la dieta, y tener, por tanto, y en el mejor de los casos, que volver a "empezar la dieta" cosa que, a mi por lo menos, me cuesta muchísimo.
Lo de "poner kilómetros por medio" es una terapia muy buena para "alejarse" de los problemas, es muy positivo para eliminar temores y ver los problemas desde otra perspectiva. ¿Nunca lo habéis probado? Pues lo recomiendo. Si tienes un problema, laboral, por ejemplo, cógete el coche y conduce, y conduce.... Y cuando veas algo bonito, párate, siéntate y respira hondo, y deja que pase el tiempo. Es como si hubieras dejado el problema atrás. Además, la sensación es proporcional a los kilómetros recorridos, aunque parezca mentira. Con esto quiero decir (que me he desviado del tema) que esa sensación de "alejarse de" no sea alejarse de la dieta. La dieta, a los que nos sobran muchos kilos (recalco que, a los que nos sobran muchos kilos, porque si son unos "kilillos" lo que nos queremos quitar, no hace falta ser tan extremo) tiene que estar siempre presente en nosotros. Me gusta poner el ejemplo del diabético, nunca olvida su problema, cuando come, cuando se levanta, siempre mide sus niveles, usa su insulina, ya sea en su trabajo, en sus vacaciones, etc. Pues los obesos tenemos un problema similar, y además crónico, seremos ex-obesos (y ójala pensáramos así) y aunque consigamos nuestro peso ideal, tendremos que controlar siempre lo que comemos, ver como compensar si hacemos un exceso; y así evitaremos volver a nuestro peso al que nuestra naturaleza tiende. Y al igual que esto, también soy ex-fumador, aunque lleve 6 años sin fumar. Siempre estoy vigilante, sé que un solo cigarro puede hacer que el "monstruito" que llevo dentro se despierte. Al menos eso me enseñó el libro de Allen Karr "Dejar de fumar es fácil si sabes como" y para mí se ha convertido en máxima ante el tabaquismo.
Gracias nuevamente por estar ahí (si hay alguien) y ser un desahogo en momentos de tentación. Disculparme que no haya puesto ni fotografía y haya errores tipográficos, pero es que desde la tableta, esun poco más complicado escribir en el blog. Buenas noches a todos.

jueves, 21 de julio de 2011

Para adelgazar, imprescindible la terapia en grupo.



Puede que suene el título un poco exagerado, eso de "imprescindible" pero ayer me hice la pregunta: ¿Qué diferencia existe entre la dieta que estoy haciendo ahora y las que he hecho anteriormente? Pero no sólo yo, sino todas estas personas que me he encontrado en Facebook, en Twitter, en este blog.... Todas, al igual que yo, llevan mucho tiempo intentando adelgazar y ahora lo están consiguiendo. Pero ¿Qué hay de diferente? ¿Es la dieta Dukan la clave? o ¿Son las redes sociales las que están haciendo un gran efecto psicológico para conseguirlo? Yo me inclino por que la dieta tiene un gran ingrediente de efectividad, pero no es decisivo; yo le doy más valor a las redes sociales que, sin saberlo, están haciendo un efecto de terapia de grupo en nosotros. Y es que los que estamos haciendo ambas cosas tenemos prácticamente todo el día el tema en la cabeza, con el correspondiente efecto positivo que eso tiene, vamos viendo los logros de los demás, vamos recibiendo apoyo y ánimo, y una cosa muy importante, que al no conocernos personalmente (alguna de vosotras sí), hace sincerarnos aún más, algo todavía más importante y con mayores efectos. Cuando un niño está ilusionado con algo se pone muy pesado, y no hace nada más que repetirlo, y repetirlo; cuando nos hacemos adultos, nos damos cuenta de que no podemos ser tan "cansinos" y repetir las cosas, pero Facebook nos permite repetir las cosas una y otra vez sin cansar a nadie, sin ser tan "cansinos" por lo que podemos tener la dieta siempre presente, por otra parte, fundamental para cumplirla... porque si se te olvida que estás a dieta mal vamos. De hecho está comprobado, cuando abandonamos la dieta dejamos también un poco de lado nuestro perfil de Facebook Dukan, y si hacemos un comentario, es porque esperamos ánimos y apoyo, y efectivamente lo encontramos. De repente, pasamos a encontrar multitud de "amigos" en nuestra misma situación, se comparten experiencias, se plantean problemas, se muestran temores.... ¿no os suena todo es a algo? Efectivamente una terapia en grupo, ¡Y la llevamos encima! En el movil, en el portátil, en el pc... y lo mejor, no tenemos que decirle a nadie que estamos yendo a una terapia para adelgazar.
Por eso "lanzo" estas líneas para animar a la gente a que siga así, que escriba un blog, que no se dedique solo en Facebook a pinchar sobre el "me gusta" y cuente, cuente su experiencia, lo que le cuesta, lo que le gusta, que comparta con todos el momento de antes de ir a una fiesta, y en la fiesta, vaya pensando lo que va a poner en el Facebook, o en su blog cuando termine (eso hará que no "caigas"). Todo esto ayuda de verdad, aunque parezca que a veces se está perdiendo el tiempo, si estás a dieta, te aseguro que no lo estás perdiendo. Así que ¡Ánimo blogeros y feisbuqueros dukanianos! Como el slogan de la selección española: ¡Juntos podemos!.

martes, 19 de julio de 2011

¡Por fin vuelvo a bajar peso!

Quiero escribir hoy estas líneas para animar a las personas que, no sólo se estancan en el peso, sino, como me ha sucedido a mi, suben.
El caso es no desanimarse, porque cuando estás una semana estancado tienes que pensar que el cuerpo sigue bajando peso, y de buenas a primeras, ¡zas! se refleja en la báscula. Yo suelo llamar el "peso oficial" el que me hago los lunes, aunque cada dos-tres días me subo a la báscula. El lunes pasado, pesaba 102,1, por lo que estaba muy contento porque en una semana había bajado casi 1,5 Kg. Cuando adelgazas tanto en una semana yo suelo pensar "aquí hay gato encerrado, ya verás como esta semana en curso va a ser distinta" y así sucedió. El miércoles me volví a subir a la báscula y ya pesaba 102,6 (un peso casi "Kiss", jeje. Lo llamo así porque Kiss FM está en la 102.7 de FM). Llego el fin de semana, me fui a la playa (la dieta seguía igual, a rajatabla) y llego el domingo, no se por qué imaginaba que había vuelto a subir y me pesé (esta vez por la tarde cuando habitualmente lo hago por la mañana) y ya iban 103,4. Imaginaros mi cara de "haba", ¡privándome de todo en la playa para ver estos resultados! Mi mujer me consoló diciendo que veníamos de la playa, que la sal del agua influye, la presión, el cuerpo expuesto al sol... y efectivamente, al día siguiente, me volví a pesar, ya día de "peso oficial" y había bajado a 102,4 (en el balance oficial de lunes a lunes, el resultado era de +300 grs., que dentro de lo malo no está mal) y no contento con ello, sabiendo que ese peso también era "ficticio" me he subido hoy a la báscula. Resultado 101.8 ¡Ahora sí! mi cuerpo ya se ha "regulado" y a vuelto al sendero. Con esto quiero decir que los que estamos haciendo Dukan (aunque sea "remasterizado" como yo) siempre, y lo pongo con mayúsculas, SIEMPRE estaremos bajando de peso, independientemente de lo que diga la báscula. Esto puede sonar a broma, pero lo describe bastante bien la imagen: los "dientes de sierra" pueden subir y bajar, pero ¿Cuál es la dirección de la gráfica? Siempre descendente. Espero que cuando subáis un poquito u os estanquéis, tengáis esta imagen en la cabeza, a mi me ayuda bastante.


viernes, 15 de julio de 2011

La autoestima, la losa que llevamos los gorditos....



Os voy a contar una historia. Una historia que sufrí, y que es también la razón por la que adelgazar ha sido siempre uno de mis mayores retos (ese, y terminar mis estudios universitarios).
Yo siempre he estado gordito, y como el aspecto había sido siempre una constante, no me daba cuenta de las cosas que dejaba de hacer por el peso, pero milagrosamente, un verano me puse a trabajar en un almacén donde se hacía constantemente ejercicio físico, carga de cajas, descarga de camiones, etc... Era el verano del año 2000 ¡Qué recuerdos! Baje en un verano 25 Kg. Imaginarios, yo con 21 añitos pasar de 100 Kg. a 75. ¡Impresionante! Y además algo "fibroso" por el trabajo. De repente, me quité la losa que no sabía que tenía. Conseguía todo lo que me proponía, empecé a hacer deporte, tenía una vitalidad excepcional; el cambio me afectó en todos los ámbitos, incluso académico. Y el cambio social fue lo mejor. Salía más, y sobretodo me di cuenta (que antes ni me había fijado) no tenía miedo a enfrentarme a la gente (en el buen sentido). Por poner un ejemplo, en los pasillos de la universidad, cuando había gente, me daba cierto reparo atravesarlos (ya digo, de forma inconsciente), esperaba a que la gente se metiera en clase; o por poner otro ejemplo, entraba de los primeros en la clase, para evitar entrar yo estando todo el mundo sentado... En definitiva, intentaba pasar totalmente desapercibido. Y de las chicas, ni hablar; era algo que ni siquiera me había planteado. Y de repente, después de ese verano, me convierto en una persona nueva. Evidentemente después de que la gente me preguntara hasta la saciedad si me había pasado algo y se normalizara la situación, se puede decir que empecé una nueva vida. La AUTOESTIMA, de estar en el suelo, se subió a los astros, y como digo, afectó a prácticamente todas las dimensiones de mi vida: al humor, capacidad de trabajo, vitalidad, concentración....
Pero bueno, era la etapa universitaria y tampoco tenía una gran trascendencia, el problema vino luego, entré a trabajar en un bar para sacarme un dinerillo mientras estudiaba (todo correcto, pasé la entrevista y me cogieron a la primera), como los turnos no eran muy compatibles con mi trabajo, lo dejé. Pero cualquier entrevista de trabajo que hacía, no tenía problemas para que me cogieran, creo que trasmitía ese equilibrio que menciono, así que entré a trabajar en uno de los trabajos que consideré mejores: comercial (vendedor) en una empresa de artes gráficas. (Paralelamente comencé a salir con quien es ahora mi mujer).
Y la entrada en esta empresa fue la debacle, al no tener tiempo para hacer ejercicio, comencé a engordar, también me encontraba con situaciones estresantes que me hacían tener ansiedad, ansiedad que calmaba comiendo. Y poco a poco la autoestima fue bajando en la misma proporción que los kilos que iba subiendo, y cuando antes me hacía veinte visitas en un día, ahora se iban disminuyendo poco a poco. Los clientes (que nunca me habían conocido gordito) empezaban a decir "¡Cómo te estás poniendo! ¿No?" Y eso me iba hundiendo aún más. La motivación para abrir cartera nueva iba desapareciendo, y aunque no lo abandonaba, porque era mi trabajo, sí que me costaba muchísimo más enfrentarme a la gente. Y el ver la báscula subir, me deprimía mucho más por lo que la ingesta de alimentos también aumentaba. Tres años después de entrar en la empresa ya pesaba más de 100 Kg. (clarísimo ejemplo de rebote, o efecto yo-yo), y fue entonces cuando me dí cuenta que me volvía a "pisar" la autoestima. Entrar en el taller de mi empresa donde trabajaban 10 personas era un suplicio, de repente, abría la puerta y todo el mundo miraba, y veía como algunos hablaban entre ellos, (que podían estar hablando de cualquier cosa, pero yo imaginaba que hablaban de mí). Tampoco faltaba quien, con voz de gañán, te decía "¡Te estás poniendo muy gordo!" y otros, con intención de decirlo más suavemente "¡Cuidao!¡Cómo estabas cuando entraste a trabajar aquí! ¡Y cómo te has puesto!" y lo remataban con "¡Eso es por la buena vida que te pegas!". Gracias a Dios, dejé la empresa y me puse a trabajar en otro sitio más calmado, en una oficina, donde no veía a prácticamente nadie, y los que veía eran nuevos, por los que no comparan un "antes y un después". Gracias a Dios mi "psique" también se estabilizó (también mi dimensión afectiva con mi matrimonio) y me fui mentalizando a mi "otra vez" nueva situación. Pero cualquier evento en la que había gente, causaba un pequeño stress (como volver al pueblo de mi padre, donde, como iba de higos a brevas, había que saludar a casi todo el pueblo, y aguantar, uno a uno el "¡te veo más gordo!") Finalmente, ya, después de los años me he acostumbrado, pero sigo notando "la losa" de tener que ir a un sitio nuevo, de conocer a gente, etc.
Cuento esto, y además con alegría, porque gracias a la dieta que estoy siguiente mi "medidor" de autoestima vuelve a subir, a ilusionarme por poder hacer deporte, recuperar ropa, a sentarte y que no te sobresalga ninguna parte de tu cuerpo de la silla, a no estar "encajado" en el asiento de un avión, etc. Y como decía mi anterior entrada de blog, me voy motivando cada vez más para lograr mi objetivo.
Quiero con estas líneas a animar a la gente a adelgazar, no por el bienestar a nivel físico (que es muy importante), sino psíquico que lo considero mucho más.

martes, 12 de julio de 2011

La importancia de la motivación en dietas de adelgazamiento.



Este año he descubierto más que nunca la importancia que tiene la motivación, no sólo para adelgazar, sino para todas las decisiones cuyo cumplimiento supongan un esfuerzo.
Es muy importante para todas las dimensiones de la vida conocerse y ser muy sincero con uno mismo. ¿Cúantas veces nos hemos planteado propósitos que, aunque nos engañemos a priori, sabemos que no cumpliremos? Es muy importante que a la hora de tomar una decisión como la de adelgazar, hagamos un plan, una previsión de las situaciones difíciles, de nuestras flaquezas, de lo que nos ha hecho abandonar otras veces... en general una visión amplia, como si viéramos todo con un "gran angular" porque solemos cometer el error de ver nuestra situación actual y la meta. Lo "gordito" que estamos ahora, y lo divino que estaremos en navidades, pero olvidamos lo más importante: el camino, el muchas veces arduo camino. Y sirva la imagen de un camino como símil para mostrar la vía para adelgazar. Hay etapas llanas en las que estamos motivados y adelgazamos, pero solemos abandonar en mitad de una "cuesta", en la que ya "sudando" miramos hacia arriba y vemos que todavía queda mucho camino ascendente, y no vemos más allá. No pensamos en que después vendrá un llano, o una cuesta abajo.
¿Y qué es lo que nos hace seguir adelante en momentos como los que describo anteriormente? La motivación. Muchas veces me he preguntado por qué cuando alguien va al médico y le dice que le han encontrado "nosequé" problema en corazón y tiene que adelgazar, esa persona se apega a la dieta y lo consigue, sin vacilación, la vida de uno mismo o la salud han sido los "motores" del adelgazamiento. Otras veces el motivo es más "amoroso", otro motor muy potente para conseguirlo. Pero ¿Y cuando los motivos "fuertes" escasean? Este es el gran problema. Los que tenemos sobrepeso sabemos los kg. que nos sobran sin que nos lo diga nadie (mucha gente tiene esa manía), y sabemos que tenemos que adelgazar, y pero aún, nos acomodamos pensando que "hay mucha gente obesa" "yo ya estaré así de por vida" "hay que aceptarlo", etc.... Y es que a los que nos sobran muchos Kg., a falta de motivos fuertes, lo único que nos animan son los resultado: buenos e inmediatos. Por esta razón, o vas a un buen psicólogo mientras haces la dieta, o necesitas una dieta en la que subirte a la báscula te dé alas para continuar adelgazando. Otras personas que les está siguiendo un médico o Naturhouse, por ejemplo; tienen como único motivo el no obtener una "reprimenda" cuando se suban a la báscula, tienen una motivación más bien hacia la figura del dietista.
Por eso me hace gracia cuando sale en la televisión gente que dice que hay que adelgazar de forma saludable, no más de 2 Kg al mes... Me gustaría verlos a ellos con 140 Kg, y pensando que tal vez obtengas tu peso para el 2027. Perder peso de esta forma tiene el riesgo de que te olvides que estás a dieta, y te hace que al estar poco motivado, con poco que sople el viento (un cumpleaños, un aperitivo, un momento de "bajón") eches por tierra uno, o dos meses de un esfuerzo "a medias".
Sin embargo con las dietas proteinadas, llámese Pronokal, llámese Atkins, llámes Dukan (por poner las más conocidas) Ponen a tu organismo en estado de "perder peso" y además ves día a día que funciona, y eso te motiva para seguir adelante, y un evento social te hace pensar que no merece la pena comer un un plato de pasta que te va ha hacer abandonar ese "estado de adelgazamiento", por lo que prefieres no comer si no hay otra cosa para tí. Tienes una meta en la mano y no la quieres tirar por la borda. Y esa meta ¡está al alcance! son dos, tres, tal vez más meses, pero está ahí, no hablamos de años o fechas metafísicas... Ese es el motivo, que lo que has estado deseando hace tanto tiempo está cerca y ¡sin pasar hambre!. Creo que esto ha sido uno de los grandes avances de estas dietas.
Que los nutricionistas no estén de acuerdo es otro tema que hay que observar. Por una parte tienen razón, estás sometiendo al organismo a un estado que no debería ser el habitual, le estás privando de ciertas vitaminas, azúcares que habitualmente recibían, por eso es recomendable hacerse analíticas periódicas (yo me las estoy haciendo mensuales y es lo que recomiendo), pero como he dicho en otras ocasiones, ese estado no es más arriesgado que entrar en el quirófano, o permanecer obeso de por vida. Por otra parte, los nutricionistas, endocrinos y franquicias de adelgazamiento han descendido considerablemente las ventas, sobretodo con la aparición del método Dukan, en las que con la compra de un único libro de 15 eurillos, (y a veces ni eso) han sustituido el vaivén al herbolario para comprar, que si unas "galletitas", unas pastillas de "nosequé", en definitiva el chorreo de dinero que es el negocio de esta gente.

jueves, 7 de julio de 2011

Dieta KOT y otras dietas de mal vivir...

Como sabréis los que me lleváis siguiendo un tiempo, después de poco más de un mes de dieta Dukan, he bajado algo más de 11 Kg. y sigo adelante porque esta dieta, una vez que te has mentalizado, es fácil de llevar. En esta entrada de mi blog quería informar de una dieta que hice el año pasado: la KOT. Esta dieta nace con la pretensión de ser una alternativa económicamente razonable a la también famosa dieta Pronokal (posteriormente también salió la SIKEN y otras). Estas dietas se basan en comer todas las proteínas y nutrientes en alimentos contenidos en sobres, con distintos sabores y en distintos formato. Con esto se consigue no dejar nada al azar. Todo, absolutamente todo lo que se come, está tasado y medido. Evidentemente con este tipo de dietas se consigue unos resultados, muy sorprendentes, incluso me atrevería a decir que es la dieta, de las existentes, que aporta mayores resultados, pero tiene dos problemas principales. Por uno que son carísimas, y por otro, son muy duras. Cuando te sometes a uno de estos "tratamientos" si no lo quieres pasar mal, te tienes que aislar. Y recalco lo de "tratamiento". Yo cuando la realicé, me tuve que mentalizar de que estaba haciendo un tratamiento médico, me hice la composición mental de que al igual que otras enfermedades, la obesidad es una patología que requiere el mismo trato que el que tiene diabetes, o celiaquía, que puede decir abiertamente "esto no lo puedo tomar" y es socialmente aceptado. Pero como digo, es muy duro. Son dietas antisociales, en las que si no quieres dar ningún tipo de explicaciones a por qué no comes, o qué "porquería" te estás comiendo, es mejor quedarte en casa. Y por ende, psicologicamente, tienes que estar muy bien preparado. Mi experiencia es de dos semanas, y la tuve que abandonar porque se me alteraron unos valores en las analíticas (la bilirrubina y la ferritina), tuve que tomar la decisión de abandonar. La abandoné con una alegría, que hoy, el pensar en volver a ponerme con esta dieta, simplemente porque me sobraron sobres para realizar la dieta durante una semana, me da una pereza... y como digo, siento que me dejó una mella psicológica, porque esa "pereza" a la que hago mención, es realmente rechazo a volver a pasarlo mal. 
Respecto al precio, la Pronokal se hablaba de unos 600 euros al mes, que incluía los sobres y las consultas médicas que, todo hay que decirlo, es la única dieta que lleva el control estricto de un médico (aunque en cada consulta te cobren un pico). Las posteriores dietas que surgieron, sustituían la figura del médico por el del farmacéutico, en algunas farmacias incluso se realizaban reuniones, para hablar de la dieta y te hacían el seguimiento gratuito (siempre que les compraras el producto a ellos, claro). La Kot, que es la que yo conozco cuesta entorno a 70 euros a la semana, esto es, 280 euros al mes (menos de la mitad que la Pronokal). En mi caso, me puse en manos de una farmacéutica muy conocida en los foros que, además de los sobres, te recomendaba unos suplementos vitaminicos, de calcio y de potasio que hacían el primer pedido un poco más caro. Os adjunto la hoja que me envió la farmacia:


Aquí os dejo también el tratamiento que propone la marca en cuestión. Respecto a los sabores, lo salado deja bastante que desear, por lo que yo me limité en la última semana a lo dulce, por lo que comía (cuando tocaba) verdura y dulce. Las tortillas no estaban mal, pero cuando contenían algún trozo de algo, no sé por qué, pero estaban rancios (trozos de almendra en los bizcochos, bacon en la tortilla, etc). Por último decir que estas dietas, CON CONTROL MÉDICO, son efectivísimas, pero si te decides a realizarlas, mejor no salir de casa mientras dure el tratamiento, porque te amargarás la vida, y otra cuestión que creo que es también muy importante, es que no hay ninguna forma de orientar la ansiedad, por lo que cuando terminas el tratamiento, lo primero que haces es "hincharte" de cualquier cosa, y como no estés muy mentalizado (por mucho que te digan que no tiene efecto rebote), al no estar pensado para modificarte los hábitos alimenticios, vuelves a coger peso en cuanto terminas, porque más que una modificación de la conducta, es un paréntesis en tu vida alimenticia; y vuelvo a repetir: muy importante hacerse analíticas cada poco tiempo.