domingo, 26 de junio de 2011

Tras vencer en varias tormentas, velocidad crucero en #Dukan


Una semana bastante movidita. Martes comida con un proveedor. Tuve la suerte de que fue en una parrilla, por lo que, en principio todo debería haber ido estupendamente si el subconsciente no me hubiese traicionado. Eramos tres, y la idea esta pedir unos entrantes y luego un segundo cada uno. Esta vez me declaré, dije abiertamente que estaba siguiendo un régimen, pero era más bien por advertir de que alguno de los platos no los iba a probar. Se pidió de entrante unas mollejas al ajillo (intocables, fritas y con una base de aceite con ajo alucinante); también se pidió media ración de jamón y queso (también me tocó mirar) y luego una ensalada. Yo pensé que esa iba a ser la una excepción que iba a hacer: comer un poco de aceite en la ensalada (evidentemente nada de alcohol ni de pan). Llegan los segundos platos, la carta llena de carnes, la decisión estaba tomada, un entrecot a la brasa. Pero mi gran decepción llegó cuando veo al camarero aparecer con un escalope empanado rodeado de patatas fritas. Cuando me quejo de que se habían equivocado, no solo el camarero dice que no, que había pedido un escalope; sino que los otros comensales también confirmaron que había pedido un escalope. Ya no había solución, me había equivocado... Me lo comí sin rechistar, dejando las patatas de lado (y ¡qué rico me supo!), pero no bajé la guardia, pensé que solo era un bache en el camino... por la noche me alegré al oir a mi mujer que me olía el aliento a acetona, por lo que pensé que tal vez el empanado no tendría tantos hidratos como imaginaba. Y ¡¡Efectivamente!! Al día siguiente, con más miedo que vergüenza, me subí a la báscula. ¡¡Marcaba 107,3 Kg.!! No parece que hubiera hecho un efecto catastrófico en la dieta, así que otro subidón para seguir con la dieta.
Otra prueba, a la que tuve que hacer frente fue ayer sábado, que ya estaba mentalizado para una salida "de marcha" para la noche, rehusé ir a la cena (porque mis amigos quedaron para ir a cenar y luego de copas), con el pretexto del niño, les dije que me incorporaría en las copas. Pero antes de esto, al mediodía, surgió una comida de improviso con unos amigos que me encontré. ¡¡Uff!! ¡¡Qué pereza!! Una comida de la que no estaba mentalizado, así que puse a mi cabeza a funcionar a ver dónde podía ser (era yo el anfitrión)... se me ocurrió otro asador, en el cual comí algo de ensalada, y un solomillo a la brasa, ¡una pasta!, pero era de lo poco que había en la carta que podía comer. Así logré pasar el día hasta llegar a la noche (ese día caminé 1 hora que me vino de perlas). Llegó la noche y el gran reto: salida nocturna, 5 horas, de pié, y como un campeón con 2 botes de Coca Cola light, no sin estar rodeado de "cubateo" para acá y para allá, y con la música, como siempre a tope. Pero ahí estaba, como un mástil de un barco al que le azota una tormenta (y nunca mejor dicho como un mástil, porque no me gusta bailar...) Bien, a las 5:15 de la mañana me estaba acostando con las sensación del deber cumplido. Hoy se está asando un estupendo pollo que comeremos en familia y mañana.... ¡A la báscula! El miércoles tengo idea de hacerme una analítica. Ya os contaré

1 comentario:

  1. Espero que tengas mucha suerte con la dieta, yo también me he hecho aliada de la coca-light y la verdad que tampoco me va tan mal. (Lo mio es peor, sigo siendo adolescente y el irse de copas es algo más habitual aún). La verdad que yo empecé hace tres semanas y he bajado 5 kilos, por lo que estoy muy contenta.
    La fase crucero va viento en popa, y ya he aguantado una cena de clase, la noche de San Juan y las fiestas de barrios aquí en Oviedo.
    Te sigo, ya iré viendo que tal te va. Saludos! :)

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