viernes, 15 de julio de 2011

La autoestima, la losa que llevamos los gorditos....



Os voy a contar una historia. Una historia que sufrí, y que es también la razón por la que adelgazar ha sido siempre uno de mis mayores retos (ese, y terminar mis estudios universitarios).
Yo siempre he estado gordito, y como el aspecto había sido siempre una constante, no me daba cuenta de las cosas que dejaba de hacer por el peso, pero milagrosamente, un verano me puse a trabajar en un almacén donde se hacía constantemente ejercicio físico, carga de cajas, descarga de camiones, etc... Era el verano del año 2000 ¡Qué recuerdos! Baje en un verano 25 Kg. Imaginarios, yo con 21 añitos pasar de 100 Kg. a 75. ¡Impresionante! Y además algo "fibroso" por el trabajo. De repente, me quité la losa que no sabía que tenía. Conseguía todo lo que me proponía, empecé a hacer deporte, tenía una vitalidad excepcional; el cambio me afectó en todos los ámbitos, incluso académico. Y el cambio social fue lo mejor. Salía más, y sobretodo me di cuenta (que antes ni me había fijado) no tenía miedo a enfrentarme a la gente (en el buen sentido). Por poner un ejemplo, en los pasillos de la universidad, cuando había gente, me daba cierto reparo atravesarlos (ya digo, de forma inconsciente), esperaba a que la gente se metiera en clase; o por poner otro ejemplo, entraba de los primeros en la clase, para evitar entrar yo estando todo el mundo sentado... En definitiva, intentaba pasar totalmente desapercibido. Y de las chicas, ni hablar; era algo que ni siquiera me había planteado. Y de repente, después de ese verano, me convierto en una persona nueva. Evidentemente después de que la gente me preguntara hasta la saciedad si me había pasado algo y se normalizara la situación, se puede decir que empecé una nueva vida. La AUTOESTIMA, de estar en el suelo, se subió a los astros, y como digo, afectó a prácticamente todas las dimensiones de mi vida: al humor, capacidad de trabajo, vitalidad, concentración....
Pero bueno, era la etapa universitaria y tampoco tenía una gran trascendencia, el problema vino luego, entré a trabajar en un bar para sacarme un dinerillo mientras estudiaba (todo correcto, pasé la entrevista y me cogieron a la primera), como los turnos no eran muy compatibles con mi trabajo, lo dejé. Pero cualquier entrevista de trabajo que hacía, no tenía problemas para que me cogieran, creo que trasmitía ese equilibrio que menciono, así que entré a trabajar en uno de los trabajos que consideré mejores: comercial (vendedor) en una empresa de artes gráficas. (Paralelamente comencé a salir con quien es ahora mi mujer).
Y la entrada en esta empresa fue la debacle, al no tener tiempo para hacer ejercicio, comencé a engordar, también me encontraba con situaciones estresantes que me hacían tener ansiedad, ansiedad que calmaba comiendo. Y poco a poco la autoestima fue bajando en la misma proporción que los kilos que iba subiendo, y cuando antes me hacía veinte visitas en un día, ahora se iban disminuyendo poco a poco. Los clientes (que nunca me habían conocido gordito) empezaban a decir "¡Cómo te estás poniendo! ¿No?" Y eso me iba hundiendo aún más. La motivación para abrir cartera nueva iba desapareciendo, y aunque no lo abandonaba, porque era mi trabajo, sí que me costaba muchísimo más enfrentarme a la gente. Y el ver la báscula subir, me deprimía mucho más por lo que la ingesta de alimentos también aumentaba. Tres años después de entrar en la empresa ya pesaba más de 100 Kg. (clarísimo ejemplo de rebote, o efecto yo-yo), y fue entonces cuando me dí cuenta que me volvía a "pisar" la autoestima. Entrar en el taller de mi empresa donde trabajaban 10 personas era un suplicio, de repente, abría la puerta y todo el mundo miraba, y veía como algunos hablaban entre ellos, (que podían estar hablando de cualquier cosa, pero yo imaginaba que hablaban de mí). Tampoco faltaba quien, con voz de gañán, te decía "¡Te estás poniendo muy gordo!" y otros, con intención de decirlo más suavemente "¡Cuidao!¡Cómo estabas cuando entraste a trabajar aquí! ¡Y cómo te has puesto!" y lo remataban con "¡Eso es por la buena vida que te pegas!". Gracias a Dios, dejé la empresa y me puse a trabajar en otro sitio más calmado, en una oficina, donde no veía a prácticamente nadie, y los que veía eran nuevos, por los que no comparan un "antes y un después". Gracias a Dios mi "psique" también se estabilizó (también mi dimensión afectiva con mi matrimonio) y me fui mentalizando a mi "otra vez" nueva situación. Pero cualquier evento en la que había gente, causaba un pequeño stress (como volver al pueblo de mi padre, donde, como iba de higos a brevas, había que saludar a casi todo el pueblo, y aguantar, uno a uno el "¡te veo más gordo!") Finalmente, ya, después de los años me he acostumbrado, pero sigo notando "la losa" de tener que ir a un sitio nuevo, de conocer a gente, etc.
Cuento esto, y además con alegría, porque gracias a la dieta que estoy siguiente mi "medidor" de autoestima vuelve a subir, a ilusionarme por poder hacer deporte, recuperar ropa, a sentarte y que no te sobresalga ninguna parte de tu cuerpo de la silla, a no estar "encajado" en el asiento de un avión, etc. Y como decía mi anterior entrada de blog, me voy motivando cada vez más para lograr mi objetivo.
Quiero con estas líneas a animar a la gente a adelgazar, no por el bienestar a nivel físico (que es muy importante), sino psíquico que lo considero mucho más.

10 comentarios:

  1. Que entrada mas emotiva..creo q a todos nos a pasado algo asi la gente puede ser muy cruel con una simple palabra una mirada...pero ahora es nuestro momento y veran de lo q somos capaces!!!!arriba ese animo y no cambies
    un besazo

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  2. No es para tanto, ya te digo, no era consciente (ni lo soy) pero estoy convencido de que la obesidad afecta mucho a nivel psicológico (menos a los luchadores de sumo). A ver si lo logramos, creo que esta vez sí.

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  3. guau morlaco!!! k razon tienes... yo me sentia asi hasta que empece la dieta tambien, aunk ahora me siento genial... tambien es cierto que hablo desde casi consolidacion, de haber perdido 35kg te doy mucha energia para que sigas el camino y vuelvas a recuperar la autoestima

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  4. 35!! Eso si es un logro!! Muchas gracias. La verdad es q este finde estoy en la playa y lo estoy pasando fatal. Me acuerdo un montón de los helados, la cerveza, la comida basura... Lo tipico q se come en estos sitios. ¿Qué es eso de llevarse en la nevera de la playa un quesito de burgos 0% y un yogur? Mientras mi mujer y mi hijo se ponen pujos de patatas fritas. ¿y el viaje? Siempre habia unas galletitas o mediasnoches con paté y ahora, na de ná.

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  5. La verdad es que la sociedad que nos rodea por desgracia manda en nosotros.. :(

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  6. Sí, pero la sociedad, aunque nos castiga por un lado nos da un sinfín de cosas estupendas por otro. Es el precio que hay que pagar... eso o nos vamos de anacoretas a la montaña, jeje

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  7. Me ha encantado la entrada. Me siento taaaaaaaaaaan identificada.

    Yo en su día perdí muchísimo peso, me quedé estupendísima. Mi problema fue que, aun quedándome como me quedé, no me veía a gusto del todo. Supongo también porque mi mejor amiga era la mitad que yo. Ella era muy muy muy delgada y yo estaba delgada pero soy de constitución mediana, así que por muy delgada que hubiera podido quedarme, jamás habría sido como ella. Tampoco quería. Pero el caso es que nunca llegas a esa perfección que parece que buscamos. Ahora veo esas fotos y pienso ¡QUE TIA BUENA ESTABA HECHA! Tal cual...

    Pero creo recordar que empecé a salir con un chico, seguramente la pareja más importante que he tenido... y muy bien. Yo me quería mucho más, me veía guapa (aunque nunca lo suficiente, lo típico) y genial. Él comía muy mal y de vez en cuando, pues me pasaba. Si te pasas un día, compensas y listo. Pero dejé de hacerlo. Al año, después de varios altibajos, lo dejamos definitivamente. Al principio bien, pero poco a poco y sin darme cuenta, fui comiendo. Y comiendo. Y comiendo. Y comiendo... y me planté en muuuuchos kilos. "Huí" de mi ciudad para independizarme y empezar una nueva vida, como si eso fuera fácil y como si eso solucionara mis problemas de autoestima. No sólo no los arregló sino que además, los empeoró. Vivir sola, comprar una misma, me veo fea, me como algo que no debo para sentirme mejor, al principio bien y luego me sentía fatal... Y así hasta hace 6 meses. Empecé con Dukan, y casi he perdido los 30 kilos que me sobrababan... No tengo pareja, no me veo perfecta, pero soy FELIZ. Me miro y pienso "no soy perfecta, pero nadie lo es. ¡Y ESTOY ESTUPENDA QUE COÑO!.

    La sociedad nos hace buscar la perfección, pero no existe. Nada de lo que esa sociedad nos muestra, en especial prensa, es real. Y es triste, porque es MUY TRISTE, pero... en muchos casos el autoestima está arriba o abajo en función de cuánta sea la losa (como bien la llamas) que llevas encima.

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  8. Jolín Annusx, y me quejo yo. Me alegro un montón al verte tan animada, y que te hayas quitado esa losa que comenta. Muchisimo ánimo, y ya nos iremos viendo por "aquí" o por allí (tu web).

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  9. Nos tenemos que animar los unos a los otros, porque los que somos de gordos, de cuerpo, de espíritu o de autoestima, somos los únicos que nos comprendemos realmente. Nadie saber lo que es esa losa si nunca la has llevado :)

    ¡Animo tú también y todos los lectores de tu blog que están en la misma situación! PO-DE-MOS!!

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