lunes, 8 de agosto de 2011

De dieta en vacaciones: reflexión del fin de semana.

Este año, por motivos laborales de mi mujer, no tendremos vacaciones, o al menos en sentido tradicional (más de 3 días sin hacer "ni el huevo" en los meses de julio o agosto), por lo que hemos decidido escaparnos cada fin de semana. Aunque llegas más cansado que cuando sales, al menos desconectas, que no es poco. Esto tiene sus dificultades, siendo la principal, encontrar alojamiento en estos meses sólo de fin de semana (ya sea hotel, apartamento, camping, etc,) pero de momento lo estamos consiguiendo. El problema añadido viene cuando encima se está a dieta.
Y es que este fin de semana me he dado cuenta que la unión dieta + hotel es dificilísima de llevar, máxime cuando las estancias sean prolongadas (a mi este fin de semana me ha costado horrores).
Los fines de semana anteriores estuvimos en apartamentos, todo estupendo. Haces un poco de compra al llegar (preferentemente en Mercadona), y lo tienes todo preparado para las comidas, las cenas, picoteo, etc. Y si estás cerca del mar, mucho mejor. Vas andando a la playa, llevas tu neverita, en caso de urgencia intestinal te acercas a tu casa, vamos, todo a la perfección y prácticamente sin ninguna tentación, más o menos como en tu casa.
El problema viene cuando vas a un hotel. Empiezas con buena disposición llevándote tu nevera con el desayuno de los dos días preparado (en mi caso el yogur + queso 0% + salvado de avena, en una sola taperware para los dos días) un par de latas de almejas, por si hay alguna emergencia, unos pepinillos para el picoteo, y ocho quesitos de burgos 0%. En primer lugar, de camino piensas ¿Y si no hay mini bar en la habitación ¿A ver qué hago con todo esto?" Porque ese es el primer problema, sin una nevera en la habitación, o te pasas todo el día pendiente de los hielos para que no se estropee lo que llevas, o te resignas a que se ponga malo, o te pegas el atracón (este último, menos indicado, claro). En mi caso tuve suerte y si que había mini bar. Por lo que al menos, eso te asegura no desviarte en el desayuno.
El asalto número dos viene cuando, al tener sólo régimen de alojamiento y desayuno, tienes que pensar dónde comer, porque un fin de semana son, por lo menos, dos cenas y dos comidas. Piensas que algún sitio tendrá que haber, pero claro, no puedes comer siempre en restaurantes "normales" porque corres el riesgo de dejarte una pasta, en algún momento tendrás que tirar de "fast food" para disminuir la media de gasto. Pero a esto hay que añadirle elementos "hostiles" con los que no cuentas hasta que no llegas al sitio, como puede ser que conozcas a alguien, o tengas algún familiar viviendo allí. En mi caso, este fin de semana se han unido los dos un familiar estudiando allí, y una amiga de mi mujer.
La cena del viernes la libré yendo al McDonalds, en ella ya éramos, mi mujer e hijo, más el familiar. Me pedí dos hamburguesas de un euro sólo con la carne, y una ensalada de la huerta. A las primeras, les quité el pan, y me comí sólo el "filete", y a la segunda tuve que estar haciendo malabares propios de un cirujano, para quitarle el maíz y las aceitunas. Me quedé con un poco de hambre, pero nada que no se quitase con dos quesitos al llegar al hotel. Porque esta es otra: No cuentas tampoco con que los "comodines" y elementos de emergencia que llevas para darte cuerda de vez en cuando (quesitos, palos de cangrejo, pavo, etc) están en el hotel, y habitualmente en estos días, el hotel lo pisas muy poco, prácticamente para dormir y cambiarte de ropa después de venir de la playa. Por lo que hay veces que hay que aguantar un poco el hambre.
Al día siguiente me levanté, y aunque tenía el desayuno incluido, me comí en la habitación mi medio taperware con el mejunje Dukan, dejando la otra mitad para el día siguiente. Pero lo más duro viene ahora: vas al buffet, ya mentalizado de que solo vas a "predicar". Me preparo mi café, "olisqueo" un poco a ver si hay algo que pueda comer (mirando de reojo los dulces, claro) y se hace el milagro: ¡hay pavo! ¡hay huevos! ¡hay jamón! ¡hay salchichas! ¡Bieeeeeen!. No me podía creer que estaba cogiendo un plato, agarré mis pinzas e hice mi exceso: me eche dos salchichas tipo frankfurt ¡sin haber leído su composición! y dos lonchas de pavo y otra de jamón (aunque no os lo creáis, tampoco me apetecía más). Ese fue todo mi desayuno, mientras contemplaba, no sin lágrimas en los ojos, la sección hidratos + azúcar, y cómo mi mujer me decía "¡eso es fuerza de voluntad!" (Sí, sí; pero tú te estás poniendo tibia, ¡no te jode! - Disculpad la expresión, es por darle un poco más de énfasis-).


La comida también catastrófica, porque no íbamos a ir de nuevo al McDonald, tampoco es cuestión de torturar el personal, por lo que cogimos el coche "en busca del restaurante perdido". Ya empezamos un poco tarde, pero cuando veo que son cerca de las 4, sin haber comido, y sin esperanzas de encontrar aparcamiento, ya empiezas a mosquearte un poco. "Con lo fácil que es ir a una zona comercial y para en un Mc......" Así que definitivamente consensuamos (mi mujer, yo y el familiar) de repetir el mismo sitio de la cena: ¡Un McDonalds!, con eso ya sonreí un poco. Efectivamente, había sitio en la puerta. Pero ¡Ah amigo! que veníamos directamente de la playa ¿Y la cartera? Porque fue mi mujer quien sacó dinero el día anterior y el monedero no se lo suele llevar a la playa, y yo no tenía metálico. ¡Vaya tela! Efectivamente entré a preguntar si aceptaban tarjeta y me contestaron (con voz de pito) "no tenemos datáfono". Las 16:15 sin comer, sin dinero, y yo con Dukan. Creo que mi cara era para verla. Respiré hondo.... y a preguntar al restaurante de al lado, un kebab turco, con más mierda que un jamón, pero mira por donde sí que aceptaban tarjeta. Allí comimos. Tuve que explicarle mil veces al "Abú de los Simpson" que solo quería pollo y ensalada, sin ninguna salsa y sin arroz ni pan. Al final eran las 5 cuando terminamos de comer, y con la duda de si lo que había ingerido iba a subir o a bajar, porque me lo comí con un asco.... sólo veía al "morenito" secándose el sudor con una servilleta de papel, el rulo de carne, pringado por fuera de nosequé y goteando, y los trozos de piel de pollo que me encontré en mi plato, vamos, igualito que los de "I´m loving it".
Después de calmar los humos, ya todo sobre ruedas. Un poco de playa, luego al hotel (donde me dí otra vez cuerda) y la cena en un Vips (mis verduritas a la plancha y mi filete de ternera).
La mañana del domingo repetí la rutina y el sufrimiento del sábado. Pero la prueba más dura vino al medio día, cuando comimos, además de con mi familiar, con la amiga de mi mujer... ¿Y ahora qué?... de repente, se oyó una voz que dijo ¿Por qué no vamos a un italiano?. En ese momento empezaron a sonar miles de sirenas de emergencia en mi cabeza. EEEEE EEEE EEEEE HIDRATOS EEEEE EEEEE...... ¡Sí! ¡Vale! ¡Me apetece mucho!: ese era el clamor general. "¿Y tú que vas a hacer?, pobrecito" dijo mi mujer (pues joderme, pensé yo, y rezar para que haya algo de carne sin salsa -perdonad de nuevo, la expresión-). Y allí me vi, en un sitio espectacular con mi "cara de haba", en una mesa de cinco, y viendo pasar pizzas, platos de pasta, cervezas delante de mis narices; y yo, con mis tristes trozos de ternera (que me pusieron una ridiculez) rodeados de patatas fritas, a las que veía desaparecer poco a poco (por mi hijo y el resto de asistentes que las devoraban sin piedad), y el postre prefiero omitirlo por respeto a los lectores que estén haciendo dieta. Tengo que decir que otra vez superé la prueba, pero reconozco que pasé "las de Caín".



Y es entonces cuando me di cuenta que irte a un hotel en la playa una semana, y mantener la dieta, no solo es complicado, sino que imposible, menos mal que yo solo estuve un fin de semana (me viene a la mente uno de mis amigos de Facebook que está siguiendo la dieta y se va a ir al Caribe). Creo que me puedo sentir orgulloso de los 200 gramos que he perdido desde el jueves pasado hasta hoy lunes, con creces, ha sido la pérdida que más me ha costado, pero lo importante, es que he perdido y me siento bien. Pero no hay que quitarse nunca el refrán de la cabeza "Tanto va el cántaro a la fuente....."

12 comentarios:

  1. Y la mala leche que vas acumulando no la entiende nadie xD

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  2. Algunas veces es, literalmente, imposible. Si tienes q comer fuera, lo mejor q puedes hacer es intentar que el daño sea lo menor posible (no ponerte en plan, ya que me la tengo q saltar, me la salto a lo grande), eso si, disfrutar de tu pecadillo, q tampoco es plan de comerte lo prohibido con todo el cargo de conciencia del mundo. Señores, para eso, prefiero no comer, que sino seguro q hasta me sienta mal. Y luego intentar compensarlo de alguna forma, ya sea castigandote con solo proteinas un par de comidas, o moviendo el culete pa compensar las calorias de mas.

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  3. Sí, reconozco que el sábado al medio día me entró una mala leche... Llegué a decir, "pues no como. No voy a joder dos meses de sufrimiento por un rato", pero al final todo se serenó. Jejeje, se me fue un poco la olla.

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  4. Pues ya es mala suerte no encontrar sitios donde comer cosas aptas: tampoco es que lo que pidamos sea tan raro, no? Te felicito porque has superado una prueba que pocos hubieran conseguido.

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  5. Morlaco, me he reído un montón leyéndote porque eso ya lo he pasado yo... y se pasa mal, desde luego se pasa muy mal... y además si vas con otra gente los ves que te miran por el rabillo del ojo e incluso te dicen "pero si no pasa nada porque un día te saltes la dieta, qué exagerada eres"...

    En fin, y en resumen, eres un campeón. Besitos.

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  6. Jajajaja, me encanta como escribes, ese toque de humor ha hecho que lea hasta el final , sin duda son verdades amargas, dentro de poco me tocará irme 4 días a un hotel con pensión completa y leyendote me he imaginado cuando me toque a mí! , espero llevarlo tan bien como tú y volver son menos gramos que a la ida ;). Saudos

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  7. Me alegra un montón que os haya gustado, yo también sigo vuestros blogs, me encantan y me dan ideas. Os agradezco mucho que sigáis leyendo, de verdad, ya que vosotras lleváis mucho mas tiempo en esto de los blogs, y vuestras páginas están a mil años luz de la la mía. Saluditos

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  8. jajaja.
    Las fotos esas deberian estar censuradas!

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  9. Dios mio de mi vida! Yo empecé asi mis vacaciones (que duraron 1 mes) y no he sido capaz de mantener la dieta, he tenido que volver a empezar! Asi que, que sepas que estoy super orgullosa de lo que estás haciendo porque no tiene nombre! Lo más dificil de estar a dieta es, sin duda, compaginarlo con la vida social y las vacaciones! Asi que muchos ánimos y a seguir asi de bien! Besos!!

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  10. Yo tambien veo muy importante no amargar a los demás, porque la actitud de la pareja (en este caso mi mujer) también tiene mucho mérito...

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  11. Me has dadi ris! Cuando fui a Los Angeles a la boda de mi hija, me las vi negras, tantos eventos, tanta compra y todos muertos de hambre a las 5.00 buscando comer algo no tan engordador, casi no pudimos, caiamos en el Gyros, que es shawarma o en las pizzas, aghhhhh, pero despues de una semana y solo con un kilo de mas, me puse muy estricta y lo baje muy rapido. Ahora me voy a Acapulco, pero en plan de cuidarme mucho, ya que voy a un apartamento y alli todo es mas facil. Te entiendo perfecto TODO lo que cuentas y te admiro por no tirar todo por la borda, tanto esfuerzo.

    Un beso y vamos a darle duro

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  12. pffff, si no es de apartamento es misión imposible. he llorado (riéndome) con la descripción del sitio de los kebabs. enhorabuena por no haber caído ni siquiera en el italiano

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