lunes, 15 de agosto de 2011

Hazlo por ellos.



Llevo tiempo queriendo escribir esta entrada, pero no ha sido hasta este fin de semana cuando he notado el cambio de estos  ¡18 kilos menos! me refiero a la vitalidad que había perdido. Soy una persona de 32 años, por tanto joven, pero son los kilos los que me habían quitado la vitalidad, y por qué no decirlo, la juventud. Cuento esto a raíz del fin de semana tan movido que he tenido, como bien sabéis los que me seguís por Facebook, pero realmente quién ha disfrutado ha sido mi hijo. Estos días, si me hubieran pillado con mis kilos de mas, todo habría sido bastante diferente: la caminata por el Monasterio de Piedra, el "andorrear" de arriba a abajo por Lourdes, el estar en el festival de la Juventud... mil cosas, y todas ellas de forma incansable, con mi hijo cuestas, dejándole, agachándome, con la mochila, escaleras arriba, escaleras abajo...  y mil cosas que las he realizado todas con una vitalidad que ya no recordaba.
Si este fin de semana lo hubiera realizado hace cuatro meses, con seguridad no habría realizado ni la mitad de actividad que este fin de semana, y actos como subir escaleras con el niño a hombros, no solo hubieran hecho que mi corazón se pusiera a "mil" sino que hubiera empezado a sudar, a malhumorarme, y entrar en un ciclo vicioso que hubiera hecho, abandonar la caminata, por poner un ejemplo, o poner excusas diciendo "si por ahí ya no hay mas cosas, yo me vuelvo. Si queréis, id vosotros" y también lo que nos sucede a menudo a los gorditos, y que ya eso rompe todas las vacaciones, y es rozarte la entrepierna con los pantalones. Eso te asegura ir incómodo a todos lados, malhumorado, y si encima vas con compañía, avergonzado.
Con  el título de esta entrada quiero reflejar que mi familia ha sido también una de las beneficiadas en mi pérdida de peso. Han recuperado a un padre y a un marido mucho más activo. Cuando antes eran excusas para no salir, ahora yo animo y propongo, y es que estoy deseando salir al campo, subir a las montañas, hacer senderismo, y mil cosas que antes no me apetecían.
Animo a todos los padres y madres, esposos y esposas con exceso serio de peso, que añadan otro ingrediente más a la balanza para la toma de la decisión seria de perder peso. Lo notarás tu, tu familia, y hasta tus amigos (las amigas de mi mujer dicen que me que quitado años de encima).

2 comentarios:

  1. Cuánta razón tienes, Morlaco... los kilos nos vuelven "comodones" y eso sólo nos hace seguir en ese círculo vicioso...

    Por cierto, sería demasiado pedirte que me enviaras dónde habéis estado? (ruta, alojamiento, precios...) gracias! (si no te viene bien no pasa nada...)

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