lunes, 26 de septiembre de 2011

¿De dieta en invierno?



Hola a todos de nuevo, y disculpad que no haya actualizado el blog desde hace tiempo, pero han comenzado mis quehaceres diarios, y dispongo de muy poco tiempo; así que ahora que tengo un ratillo me pongo manos a la obra.
Hasta que mi hijo no comience el comedor en octubre estoy todavía más apurado de tiempo. Le llevo al colegio, voy a trabajar, le recojo del colegio, preparo la comida, como "como un pavo", le doy el "testigo" a mi mujer y voy zumbando a la universidad... hasta que termino. No quiero decir con esto que sea un "superhombre", creo que muchos como yo tienen ese ritmo o parecido, pero lo que quiero que veáis es el contraste con el ritmo del verano, donde tenía mucho mas tiempo para hacer cosas, y lo más importante, tenía la mente más despejada para ocuparla en otra cosa, como adelgazar.
He leído muchas veces que la gente prefiere adelgazar en invierno, porque dicen que en verano se sale más, se toman más helados y más cervezas, y que en invierno, al estar más en casa, es más fácil adelgazar. Yo estoy totalmente en desacuerdo. Adelgazar requiere de una preparación mental y un sosiego de vida que creo que en invierno no se logra. Una vez entrado el mes de septiembre el ritmo de vida es más acelerado y la mente está más concentrada en otros temas que en adelgazar. En mi caso ya lo estoy notando, ya me ha ocurrido que he llegado a casa para preparar la comida y ni me había planteado qué iba a comer, pero como el tiempo es escaso, ya no puedo ir al supermercado a comprar, por lo que tengo que preparar cualquier cosa. A diferencia del verano, que salía tranquilamente de trabajar, y como no tenía prisa, me iba al supermercado a ver qué me apetecía, pero ahora, bastante tengo con pensar qué hace de comida para mi mujer e hijo, como para ponerme a pensar qué comer yo; reconozco que es un problema de planificación al que me tendré que ir acostumbrando, pero ahora surgen muchos más imprevistos que hay que ir capeando.
Por lo que hoy, he decidido poner una raya a mi dieta. Por fin he bajado de los 90 Kilos, y eso hacen ya unos 25 kilos perdido, todo ello desde el 4 de junio: ¡Toda una hazaña! Pero ahora viene lo difícil. El seguir bajando hasta los 85 kilos que me planteé como objetivo pero de una forma "algo más saludable", ya se que muchos me criticaréis por esto, por desviarme de la Dieta Dukan, pero son ya casi 4 meses sometiendo al cuerpo a un régimen estricto, privándole de vitaminas, fibra, hidratos.... y ese bagaje ya lo estoy notando: a nivel mental, a nivel intestinal, etc. Así que he decidido cambiar la dieta y hacer un experimento, a la espera del veredicto de la báscula. Este experimento se basa en que en el desayuno tomaré un zumo de naranja recién exprimido, pan con aceite  de oliva virgen extra y un café con leche. Quiero que desde por la mañana beneficiarme de la fructosa y las vitaminas que me pueda aportar la naranja, los antioxidantes de un buen aceite (y recalco lo de "buen aceite") y los hidratos de carbono de una rebanada de pan. Por lo que prescindiré del salvado de avena, cuya eficacia he dudado durante toda la dieta y sigo dudando. A mediodía tomaré algún lácteo descremado (como en Dukan) y para comer, siempre tomaré verdura con proteína (las verduras en puré, o hervidas con agua y sal; y de proteínas, pescados o carnes a la plancha) por la tarde también tomaré algún lácteo o fiambre de pavo; y de cena, cosas ligeras, a ser posible ricas en proteínas (tortilla francesa, algo de pescado, ensalada con atún y huevo duro.....) Como veis, tomaré hidratos solo en el desayuno, verduras a diario iniciando ya lo que es una dieta equilibrada. Tal vez los días que haga deporte (porque me he propuesto salir a correr tres días a la semana) me permitiré el lujo de tomar algo más de hidratos en forma de arroz o cereales integrales, pero eso lo iré viendo más adelante.



Como he indicado más arriba hoy es un día especial, me gustaría que fuera un nuevo amanecer donde con un cuerpo nuevo comience a adquirir hábitos saludables de por vida. Frutas, verduras, carnes, y productos de calidad sean lo más habitual en mi dieta; además de deporte de forma habitual. Ya os iré poniendo al día de cómo me va en este nuevo estado.
Por el momento ya soy capaz de correr 45 minutos seguidos, todo un logro. Así que me he fijado, en las próximas semanas correr dos días media hora y uno (en fin de semana) 45 minutos... para que poco a poco llegue a mi reto de correr 45 minutos, tres días en semana.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Ysi, un invitado especial llamado inseguridad.

Hoy domingo me he dedicado gran parte del día a vaciar los armarios de ropa cuyas tallas comienzan por "X", ya no podía esperar más tiempo, puesto que la necesidad de ir comprando ropa nueva hacía parecer ya a mi armario un auténtico muestrario, así que una a una, camisetas, camisas (ya había hecho una pequeña criba), y pantalones han sido probados con la ilusa intención de que tal vez pudieran ir a para al montón de "buenos". Pero no, ropa totalmente nueva, con apenas tres puestas han terminado en el montón de "malos". Al adelgazar tan rápido, hay ropa que me la compré, como aquél que dice, ayer mismo, y cuyo acto de desprenderme de ella, me ha costado bastante.

Y ha aparecido el pequeño diablillo de Ysi. Me refiero a la pregunta de ¿"Y si" vuelvo a engordar?", una pregunta que intenta minar mi recia y responsable decisión de un adelgazamiento definitivo. Porque al reglar la ropa (a la parroquia) parece que estoy dando el comodín de la manga, "eso" que me dejo guardado de "si vuelvo a engordar, tampoco pasa nada... tengo ropa" y es que además, al sumar mentalmente el dinero de todas las prendas, me asaltaba, no sin miedo, la idea de "como vuelva a engordar, es para matarme". Y la razón es, como dice el título, la INSEGURIDAD, que además te trae a la mente, no solo el problema de la ropa, sino el de los demás: los comentarios de la gente que te está viendo tu logro, tu éxito, y nuevamente te ve caer... yo lo veo como un drama, por eso veo que todo este cambio, también lleva una gran responsabilidad; en primer lugar por uno mismo, por salud, y en en segundo, por los demás. El verme nuevamente con "ciento y pico kilos" sería algo que heriría de nuevo mi autoestima. Imagino otra vez los comentarios de la gente: "¡con lo bien que te habías quedado!". Pero como todo en la vida, la responsabilidad, aunque de miedo, hay que afrontarla "como un hombre". El dar todas esas bolsas de ropa, que la verdad, me ha costado bastante, es un paso firme hacia una vida con un nuevo peso. Es como un signo, aun acto psicológicamente muy certero.



Ahora mi armario se ha quedado prácticamente desnudo.... menos mal que hoy también ha aparecido en una caja guardada un rinconcito de la casa de mis suegros, ropa de mi talla actual, aunque me de vergüenza decirlo, hay camisas de hace 10 años, pero que pienso aprovechar hasta que me estabilice en mi peso deseado. Me ha dado un alegrón; ¡Hasta una camisa Ralf Lauren!. 
Lo único que he dejado son dos pantalones vaqueros, que me compré hace dos meses y que son de marca, para llevarlos a la modista por si se pudieran arreglar y los trajes que tenía. Que también, cuando llegue a mi peso llevaré al sastre por si tuvieran algún "apaño" antes de darlos.
Diré también que la ropa que me he comprado estos días (porque me he quedado sin nada que ponerme) ha sido lo más barata que he encontrado: dos pantalones de 9 € de la tienda de oportunidades de El Corte Inglés y una camisa del Factory de Cortefiel también por 9 €. Pero han sido gangas que he encontrado (de hecho no es que me gusten del todo), porque toda la ropa que compre ahora, cuando pierda los 7 kilos que me quedan, me van a estar grades nuevamente, por lo que cuanto menos me gaste, mejor.
No quiero desviarme del tema. Solo quería decir que hoy parece que me ha dado un poco de vértigo al deshacerme definitivamente de mis tallas "X" pero creo que es un paso muy importante y definitivo hacia el mantenimiento, ya de por vida, de mis 85 kilazos.
Un saludo a todos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Otro documental interesante sobre adelgazamiento.

Nuevas tentaciones



Hace tiempo, cuando rondaba los 100 kg., publiqué una entrada titulada "La tentación del éxito a medias" y es que ahora me está volviendo a rondar la idea. Por una parte porque parece (como he leído en algún sitio) que le he "perdido el respeto" a la dieta: primero por las vacaciones, que tuve que comer lo que pude adaptado a la dieta, y entre otras cosas, las dos ultimas mañanas, a falta de salvado de avena, desayuné directamente avena con leche (eso sí en muy poca cantidad); despúes la fritura de pescado, que estaba buenísima, pero me la comí con un cargo de conciencia... y también porque el martes, al día siguiente de volver de las vacaciones, estuve mal de la tripa, y ese día solo comí yogures naturales y manzanas. Sí manzanas, fruta fresca, que también me supieron a gloria, y encima, la báscula me ha ido "recompensando" con un descenso en el peso, por lo que todos esos poquitos, me están haciendo pensar "¡Bah! ¡Esto está chupao!" los 7 kilitos que me quedan los pierdo casi sin querer... y es contra esta idea contra la que hay que luchar. Por poner un ejemplo, me han invitado el sábado que viene a una merienda en casa de un a amigo; pero amigo de esos que nada más llegar te plantan un cerveza en la mano. Pues ya estoy tentado en pasar de dar explicaciones, y coger la cerveza, que ya veré como pierdo los "gramillos" o "kilo" que coja ese día... Y eso es lo que no puedo aceptar de ningún modo, porque así se comienza. Ya sé que 22 kilos que he perdido, serían difícilmente recuperables en un corto intervalo de tiempo, pero hay que pensar que la persona que ha recuperado su peso, comenzaron recuperando un kilo, luego otro, otro.... 

También soy consciente de que el lunes empiezo las clases en la universidad después de varios años, y eso le añade un poco más de ansiedad a mi quehacer diario: nuevas caras, nuevas relaciones sociales y académicas, y una "talla" que tengo que dar cara a los demás; puesto que es muy frustrante mostrar tu propio fracaso ante los demás, y esto, los gorditos lo sabemos. La cantidad de veces que hemos dicho a los demás "Estoy a dieta" y al poco rato nos han visto "engullir" sin medida patatas fritas o tarta. Tú sabes, además, que la otra persona estará pensando "¡Pues vaya dieta que hace este!" creyendo que con un "Bueno, mañana empiezo otra vez" se arregla todo. Este hábito de frustrarnos también es insano, y nos lo tenemos que quitar como sea, porque a veces nos acostumbramos tanto a ese sentimiento, que nos quita las ganas de luchar en cualquier ámbito. Empieza por la comida, y termina siendo una constante en cualquier dimensión de nuestra vida. 

Por eso tengo que decir que, aunque con miedo, recomienzo los estudios con una motivación renovada. Ya me he quitado una de las primeras situaciones difíciles que es el primer día de clase, donde todos nos miraremos y nos vamos "encasillando" inconscientemente unos otros, y donde los que tenemos algún complejo siempre se nos nota mucho más inseguros, y encima, tendemos a tener que demostrar que, aunque estoy gordito, soy "guay". Digo que me he quitado esa situación difícil porque ahora mismo es de lo que menos me preocupa. Aunque sigo con algún kilito de más, la ropa me queda estupenda, y es que gracias a mi complexión aunque pese cerca de 92 kilos, aparentemente ya no se me ve gordo. Me quedan mis michelines, pero con la ropa apenas se notan. Y esto me va hacer afrontar mi primer día de clase con una seguridad en mi mismo que hacía mucho tiempo que no tenía, claro está, independientemente de mi posterior rendimiento académico. Pero empezar con buen pie, ya es algo importante. 

Es este sentimiento de bienestar el que debería renovar cada día, y en cada momento de tentación. Y hacer presente las razones que me han llevado adelgazar, los malos momentos que la obesidad me ha hecho pasar, el bienestar (físico y mental) que me ha proporcionado mi nueva figura, y todo el sacrificio que día tras día he tenido que realizar para llevar la dieta. Eso no se puede tirar por la borda. Tengo que recordar lo que ya he dicho alguna vez. El obeso (como el fumador) lo es siempre, aunque pese 60 kilos, y es eso lo que hay que tener presente. Nunca se debe bajar la guardia, y mucho menos cuanto todavía no estás en tu peso, cuando ahora, que me quedan 7 kilos, lo que tengo que hacer es seguir bajando y olvidarme de mantenimientos y autoengaños que harán que coja algún kilo más, y encima comience el sentimiento de culpabilidad. ¡De eso nada! El sábado, cueste las explicaciones que cuesten, comenzaré con un "¡No! Coca Cola light, por favor............. Sí, ya se que ya me he quedado bien, y he perdido un huevo, pero todavía me quedan unos kilitos que perder para estar en mi peso, y ya que llevo todo el verano fastidiado, no voy a cagarla ahora...."
Ánimo a todos y a seguir perseverando para lograr nuestros propósitos.... es duro, ya lo se, pero nadie dijo que no lo fuera.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Perímetro abdominal, un semáforo en que fijarnos.

Los médicos, suelen dividir la obesidad en dos tipos, la que coloquialmente llaman "tipo pera", cuyo nombre es periférica o ginoide; más común en las mujeres donde se tiende a acumular grasa en muslos, glúteos y brazos. Y el otro tipo de obesidad que la central o androide también llamada "tipo manzana" donde la grasa se acumula  en la zona abdominal, cintura, etc.
Movilizar las grasas de la primera obesidad es más complicada, porque, para que lo entendamos, el organismo "destierra" ese exceso, en zonas "donde no molesten" y las mantiene ahí por si hicieran falta en caso de extrema necesidad, como pueden ser un parto, o lactancia en situaciones de escasez, por eso es más común en las mujeres.



El segundo tipo de obesidad, la androide, como su propio nombre indica, más común en los hombres (del griego Andros = hombre), es la obesidad más peligrosa. Puesto que, a diferencia de la anterior, el cuerpo almacena dichas grasas para tenerlas "a mano", por eso son más fáciles de perder, pero al mismo tiempo el tener grasa en la zona de la cintura, implica que la grasa también esté presente alrededor de órganos vitales, y es también por ello, por lo que esta obesidad se ha relacionado con mayor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes tipo II, y en general todas las enfermedades relacionadas con la obesidad.
Los médicos han tasado las medidas a partir de las cuales se tiene dicho riesgo, y son 102 cm de perímetro abdominal en hombres, y 88 cm en mujeres.
En otras ocasiones, cuando me ponía a dieta, semanalmente, además de pesarme, me medía el perímetro abdominal, el pecho, los brazos, y me tomaba la tensión. El último apunte que tengo de perímetro abdominal es  del 28 de octubre de 2010, que con mis 111 kilos, tenía un perímetro de 117 cm, esto es 15 cm por encima de los valores indicados. En esta ocasión he decidido no apuntar tanto, y centrarme en el peso, y ahora sí que he visto resultados (he llegado a pensar que daba mala suerte). Mi perímetro actual son 105 cm, ya muy cerquita de los 102, y espero que con los 7 kilos que me quedan por perder, pueda bajar de esa cifra sin problemas.
Por último indicar que para medir dicho perímetro, hay que situarse erguido y con los pies juntos. Si te puede medir alguien, mejor; si no, hay que procurar poner la cinta lo más horizontal posible y un poco por encima del ombligo. Tal y como muestra la imagen, y con el aire de los pulmones expulsado (en expiración).



Espero que esta entrada os anime a seguir con la dieta con el objetivo, al menos, de estar más saludable.

martes, 6 de septiembre de 2011

Consejos antes de empezar la Dieta Dukan


He querido realizar este vídeo, y si el tiempo me lo permite, realizaré otros, para que en Youtube exista variedad de información acerca de la Dieta Dukan, tanto positiva, como negativa.  Puesto que hasta ahora, la inmensa mayoría de información que encontramos, es para demonizar la dieta. Espero que os guste.